Los precios del café, cacao y té se disparan mientras productores reciben una menor parte de las ganancias

by Enlace Noticias

Las sequías, las heladas, las enfermedades de los cultivos y las alteraciones en las cadenas de suministro han provocado fuertes fluctuaciones en los mercados internacionales del café, el cacao y el té. Sin embargo, el aumento de los precios no se ha traducido proporcionalmente en mayores ingresos para millones de pequeños productores agrícolas, advierte un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El organismo internacional señala que los cambios inesperados en la producción y la demanda explican el 93% de las variaciones mensuales en los precios del café, el 89% en el cacao y prácticamente la totalidad de las registradas en el mercado del té. Factores como la actividad económica global y los costos energéticos tienen una influencia considerablemente menor en el corto plazo.

La concentración de la producción mundial incrementa la vulnerabilidad de estos mercados. Brasil y Viet Nam producen conjuntamente casi la mitad del café del planeta, mientras que Côte d’Ivoire y Ghana aportan más de dos terceras partes del cacao mundial. En el caso del té, China se ha consolidado como el mayor productor y el principal impulsor del crecimiento del consumo internacional.

Esta concentración implica que una mala cosecha o una interrupción del suministro en alguno de estos países puede tener repercusiones inmediatas sobre los precios internacionales, particularmente cuando las reservas disponibles son limitadas.

El café registró algunos de los mayores incrementos de los últimos años. En febrero de 2025, el arábica alcanzó un máximo histórico de 9.05 dólares por kilogramo, mientras que el robusta llegó a 5.81 dólares. Las condiciones meteorológicas adversas en Brasil, Viet Nam e Indonesia, sumadas a las bajas reservas internacionales y al incremento de los costos logísticos, impulsaron estos aumentos.

El cacao experimentó una volatilidad aún mayor. Su precio alcanzó los 10.7 dólares por kilogramo en enero de 2025 debido a la preocupación por las sequías registradas en África Occidental. Posteriormente, el mercado registró una caída conforme mejoraron las condiciones climáticas y aumentaron las expectativas de producción en Ecuador, hasta cotizarse en 5.78 dólares por kilogramo al cierre del año, lo que representó una disminución del 44% respecto del mismo periodo del año anterior.

A diferencia del café y el cacao, el mercado internacional del té opera sin contratos de futuros debido a la existencia de más de tres mil variedades comerciales. Su comercio se desarrolla principalmente mediante subastas internacionales en centros especializados como Mombasa, Colombo, Calcuta y Cochín. Su consumo mantiene una tendencia al alza, con un crecimiento promedio anual del 3.5% durante las últimas tres décadas, impulsado principalmente por China e India.

Pese al incremento de los precios internacionales, el informe revela que los beneficios económicos no llegan íntegramente a quienes producen las materias primas. En el caso del café arábica, un aumento del 1% en el precio mundial derivado de una reducción de la oferta se traduce, en promedio, en un incremento máximo del 0.78% para los productores, efecto que puede prolongarse durante 18 meses.

No obstante, la FAO advierte que la mayor parte del valor agregado se genera después de la exportación del grano verde, mediante procesos como el tostado, el envasado, la comercialización y la distribución. Las exportaciones representan menos del 10% de los ingresos generados en el mercado minorista mundial del café.

La situación resulta aún más evidente en el mercado del cacao. Los agricultores reciben, en promedio, apenas el 11% del precio final del producto, mientras que todos los actores económicos involucrados en los países productores, desde el cultivo hasta la exportación, concentran menos del 7.5% de las ganancias totales. Por el contrario, las marcas comerciales y los minoristas pueden retener hasta el 90% del valor generado.

En América Latina, los efectos del alza internacional de los precios tampoco son homogéneos. Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador y Honduras registran una transmisión relativamente rápida hacia los precios pagados a los productores. En contraste, países como Costa Rica, Guatemala, Perú y República Dominicana enfrentan mayores retrasos y una menor proporción del beneficio económico, situación asociada a factores como las cadenas de intermediación, los costos de transporte, las limitaciones de infraestructura y las dificultades para acceder al crédito y a la información de mercado.

El informe también identifica un comportamiento desigual en el mercado del chocolate. Cuando el precio internacional del cacao aumenta por problemas de oferta, el costo para los consumidores europeos comienza a incrementarse en menos de tres meses y puede mantenerse elevado durante año y medio. Sin embargo, cuando el cacao reduce su precio internacional, las disminuciones en el precio final del chocolate suelen ser menores y de corta duración.

Ante este escenario, la FAO plantea la necesidad de fortalecer la resiliencia del sector agrícola mediante inversiones en cultivos adaptados al cambio climático, sistemas de alerta temprana, control de plagas y enfermedades, infraestructura rural, seguros agrícolas y mecanismos de financiamiento para los productores.

Asimismo, el organismo considera indispensable mejorar la disponibilidad y oportunidad de la información sobre cosechas y reservas internacionales, ya que los datos incompletos pueden amplificar las expectativas de escasez y provocar incrementos adicionales en los mercados.

Finalmente, la FAO sostiene que los países productores deben avanzar hacia esquemas que les permitan conservar una mayor proporción del valor económico generado por estos productos, incorporando actividades como el procesamiento industrial, el envasado y el desarrollo de marcas propias. El desafío, advierte el organismo, no consiste únicamente en producir más, sino en lograr que quienes cultivan el café, el cacao y el té participen en una mayor medida de las ganancias que generan los mercados internacionales.

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