Los Bills enfrentan el tablero del Draft con múltiples rutas y un pick 26 bajo presión

by Enlace Noticias

El 26 de la primera ronda se ha convertido en el punto donde analistas de distintas cadenas proyectan caminos divergentes para los Buffalo Bills, un equipo que llega al Draft con vacíos evidentes en defensa y una ofensiva que aún busca identidad tras la última temporada.

El 17 de marzo, Mel Kiper Jr. (ESPN) situó al cornerback Avieon Terrell, de Clemson, como la opción más lógica ante la reconfiguración forzada por el límite salarial. La salida de Dane Jackson, el traspaso de Taron Johnson y la agencia libre de Tre’Davious White dejaron a Christian Benford y Maxwell Hairston como los únicos pilares. Kiper destacó que Terrell “es excelente en la cobertura individual” y que, pese a no registrar intercepciones, desvió nueve pases en la última campaña.

Ese mismo día, Nate Tice y Charles McDonald (Yahoo Sports) apostaron por reforzar la última línea defensiva con el safety Emmanuel McNeil-Warren, de Toledo. La dupla señaló que, aun con las incorporaciones de CJ Gardner-Johnson y Geno Stone, el nuevo coordinador defensivo Jim Leonhard podría maximizar a un jugador con lectura rápida y gusto por atacar la carrera. “McNeil-Warren es un jugador muy entretenido”, escribieron, subrayando que encajaría en un sistema que exige versatilidad a sus safeties.

Mike Renner (CBS Sports) también publicó el 17 de marzo, pero desde la ofensiva: el receptor KC Concepcion, de Texas A&M. Renner apuntó que la separación fue un problema recurrente en Buffalo y que Concepcion “habitualmente se desmarca con relativa facilidad”, aunque reconoció que la seguridad de manos sigue siendo un punto a resolver.

El 13 de marzo, Josh Edwards (CBS Sports) proyectó al EDGE TJ Parker, de Clemson, ante la incertidumbre sobre AJ Epenesa y la necesidad de evitar depender cada año de un veterano de 30 años. Parker volvió a aparecer el 11 de marzo en el análisis de Michael Middlehurst-Schwartz (USA Today), quien lo ubicó como pieza funcional para el nuevo esquema 3-4 de Leonhard. El periodista destacó que Parker podría sobresalir “por su persistencia y fuerza”, con impacto tanto contra el pase como contra la carrera.

El 9 de marzo, Nick Baumgardner (The Athletic) colocó en ese mismo pick al EDGE Zion Young, de Missouri, un jugador cuya evaluación ha sido diversa tras una acusación por conducir ebrio. Baumgardner señaló que dentro de la NFL las críticas se centran más en su tamaño —1.98 metros, 119 kilos y brazos de 84 centímetros— que en su agilidad, pero lo describió como un talento con potencial considerable.

Ese mismo día, Max Chadwick (PFF) eligió al safety Dillon Thieneman, de Oregón, respaldado por métricas: una calificación general de 91.0, la mejor entre los safeties de las conferencias Power Four, y una tasa de fallos de tackle de solo 8.3%. PFF lo clasificó como el safety más valioso del país según Wins Above Average.

El 5 de marzo, Geoff Schwartz (Fox Sports) apostó por un receptor físico: Denzel Boston, de Washington. Su argumento fue directo: Buffalo necesita un objetivo corpulento para Josh Allen y mejorar el cuerpo de receptores es prioridad de la pretemporada.

Finalmente, el 4 de marzo, Nate Davis (USA Today) proyectó al ala defensiva Keldrick Faulk, de Auburn. La llegada de Moore redujo la urgencia por un receptor, y Faulk aparece como una opción para cubrir otra zona crítica. Davis señaló que Faulk podría desempeñarse en tres downs y jugar por dentro en situaciones de pase, además de aportar presencia en el vestuario ante la posible salida de Joey Bosa en 2026.

Las proyecciones coinciden en un punto: los Bills llegan al Draft con múltiples rutas abiertas y un pick 26 que refleja la tensión entre reconstruir la defensa, darle nuevas armas a Josh Allen y adaptarse al sistema de Jim Leonhard. El tablero está abierto y cada análisis expone una necesidad distinta, pero todas confluyen en la misma conclusión: Buffalo no puede fallar en esta selección

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