León XIV reivindica legado de Jérôme Lejeune y advierte sobre riesgos éticos en la medicina moderna

by Enlace Noticias

El Papa León XIV destacó la figura del genetista francés Jérôme Lejeune, descubridor de la anomalía cromosómica responsable de la trisomía 21, y aprovechó una audiencia con integrantes de la Fundación que lleva su nombre para lanzar un llamado a preservar la dimensión ética de la medicina frente al avance de las nuevas tecnologías y los desafíos de la bioética contemporánea.

Durante su mensaje, el Pontífice recordó la trayectoria científica y humana de quien es considerado uno de los pioneros de la genética moderna, subrayando que su trabajo estuvo guiado por una visión centrada en la protección de la vida y el acompañamiento de las personas con discapacidad.

«La medicina es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo», recordó León XIV al citar una de las expresiones más conocidas de Lejeune, principio que, afirmó, orientó toda su actividad profesional y personal en favor de las personas con Síndrome de Down, a quienes el investigador francés describía como «los pobres entre los pobres».

El Papa destacó que la labor científica de Lejeune le permitió alcanzar reconocimiento internacional y formar parte de la Academia Pontificia de las Ciencias por designación de Pablo VI. Asimismo, recordó la estrecha relación que mantuvo con Juan Pablo II y la influencia que tuvo en la creación de la Academia Pontificia para la Vida.

Según León XIV, Lejeune comprendió tempranamente que los avances derivados de sus descubrimientos podían ser utilizados para eliminar a personas con trisomía 21 antes de su nacimiento. Ante esa posibilidad, señaló, decidió asumir una defensa pública de quienes padecían esta condición genética.

El Pontífice recordó que el científico denunció lo que calificaba como una «transgresión del juramento hipocrático» y un nuevo tipo de eugenesia que denominó «racismo cromosómico», postura que lo llevó a intervenir en debates internacionales relacionados con la protección de la vida humana.

«Sus intervenciones proféticas lo llevaron a defender la vida de toda persona humana, haciendo referencia a la dignidad inviolable que tiene su origen en el acto creador de Dios», expresó León XIV.

El Papa también reconoció que estas posiciones provocaron controversias y cuestionamientos dentro de algunos sectores científicos, aunque destacó que Lejeune mantuvo su postura a favor de la dignidad humana independientemente de las críticas.

Una parte central del discurso estuvo dedicada a los desafíos que enfrenta actualmente la medicina ante el desarrollo tecnológico y el uso creciente de herramientas de diagnóstico y análisis.

León XIV sostuvo que la técnica puede constituir una herramienta al servicio de la medicina, pero advirtió sobre el riesgo de que termine sustituyendo los principios fundamentales que orientan la práctica médica.

«Si la técnica puede ayudar a la medicina, no puede, en cambio, sustituirla», afirmó el Pontífice.

En uno de los pasajes más contundentes de su intervención, el jefe de la Iglesia católica señaló que el valor de una persona no puede medirse por criterios relacionados con el rendimiento, la autonomía o la utilidad social.

«Jamás un médico debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de tal embrión o de tal persona anciana. Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte programada», advirtió.

Durante el encuentro, León XIV también reconoció el trabajo que realiza actualmente la Fundación Jérôme Lejeune en investigación científica, atención médica especializada y promoción de la dignidad humana.

La institución impulsa programas de investigación genética, participa en debates de bioética y desarrolla actividades de formación para profesionales de la salud, juristas y académicos, además de brindar atención a miles de personas con discapacidades intelectuales de origen genético.

El Pontífice alentó a las organizaciones, especialistas y familias presentes en la audiencia a mantener su compromiso en favor de las personas que viven en condiciones de vulnerabilidad o discapacidad.

«Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común», expresó.

En la parte final de su mensaje, León XIV manifestó su deseo de que el legado intelectual y humano de Jérôme Lejeune continúe inspirando a nuevas generaciones de científicos, médicos y profesionales, particularmente en un contexto marcado por el desarrollo acelerado de la biotecnología, la genética y la inteligencia artificial aplicada a la salud.

El Papa concluyó señalando que la razón y la fe, así como la ciencia y la ética, deben avanzar de manera complementaria para responder a los desafíos del presente sin perder de vista la dignidad inherente de toda persona humana.

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