El papa León XIV afirmó que, frente a las guerras, la polarización y las divisiones sociales y culturales que enfrenta el mundo, los cristianos están llamados a convertirse en un «signo creíble de paz» y a fortalecer la unidad entre las distintas confesiones cristianas para contribuir al futuro de la humanidad.
El pronunciamiento fue realizado este martes durante la audiencia concedida a la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolitano de Calcedonia, Emmanuel Adamakis, con motivo de la festividad de los santos Pedro y Pablo, patronos de la Iglesia de Roma.
Durante su mensaje, el Pontífice agradeció la presencia de la representación enviada por el patriarca ecuménico Bartolomé y destacó que el tradicional intercambio de visitas entre ambas Iglesias constituye una expresión de la cercanía fraterna y del compromiso compartido por avanzar en el diálogo ecuménico.
«Le agradezco profundamente a él y a todos los miembros del Santo Sínodo por haberlos enviado a Roma para continuar el tradicional intercambio de visitas con ocasión de las fiestas de los santos patronos de nuestras respectivas Iglesias», expresó.
León XIV recordó también su participación en la celebración de San Andrés, realizada el pasado 30 de noviembre en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, en Estambul, donde sostuvo encuentros con el patriarca Bartolomé para fortalecer el diálogo entre ambas Iglesias.
«Rememoro con alegría y gratitud los encuentros que mantuve con Su Santidad Bartolomé, en los que pudimos profundizar nuestra amistad y compartir nuestra visión sobre numerosos temas, especialmente el deseo común de avanzar hacia la plena unidad entre todos los cristianos», señaló.
El Papa hizo referencia además a la conmemoración del mil 700 aniversario del Primer Concilio de Nicea, celebrada en Iznik, Turquía, y sostuvo que el Credo Niceno debe mantenerse como fundamento del proceso de acercamiento entre las confesiones cristianas.
«A la luz de ese acontecimiento conmemorativo, quedó claro que el Credo Niceno debe ser el fundamento y criterio de referencia para este proceso, proponiendo el modelo de verdadera unidad en la legítima diversidad: Unidad en la Trinidad, Trinidad en la Unidad», afirmó.
El Pontífice expresó su deseo de que el camino hacia la celebración del segundo milenio de la Redención, previsto para 2033, sea recorrido conjuntamente por todas las confesiones cristianas mediante el redescubrimiento de su vocación común.
En la parte central de su discurso, León XIV trasladó el mensaje al contexto internacional y advirtió que la situación actual exige una mayor colaboración entre las Iglesias.
«En una época marcada por las guerras y la creciente polarización, así como por las divisiones culturales y sociales, los cristianos, reconciliados entre sí y unidos en la profesión de la única fe, están llamados a ser un signo creíble de paz, contribuyendo decisivamente al compromiso de todos los hombres y mujeres de buena voluntad con este fin», manifestó.
Añadió que los desafíos contemporáneos trascienden el ámbito religioso y comprometen el futuro de la sociedad.
«En efecto, en la situación actual, no solo está en juego la credibilidad del mensaje cristiano, sino el futuro mismo de la humanidad. La necesidad de una mayor colaboración entre los cristianos ante los desafíos actuales, como la paz, el uso adecuado de las nuevas tecnologías y el cuidado de la creación, emana del Evangelio de Jesucristo», sostuvo.
Al concluir la audiencia, el Papa reiteró su reconocimiento al Patriarcado Ecuménico por su participación en el diálogo ecuménico y aseguró sus oraciones para que continúen los esfuerzos encaminados a fortalecer la unidad entre las Iglesias cristianas.
«Les aseguro mis oraciones, por intercesión de los santos apóstoles Pedro y Andrés, hermanos en la carne y en la fe, y pido a Dios Padre que siempre nos acompañe con su bendición», concluyó.

