El papa León XIV inició este miércoles un nuevo ciclo de catequesis dedicado a la constitución pastoral Gaudium et spes, durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, donde llamó a la Iglesia a abandonar la indiferencia y asumir las contradicciones sociales de la época, entre ellas la desigual distribución de la riqueza, la pobreza y la idea de que la guerra puede ser un camino para alcanzar la paz.
Ante unos 20 mil fieles, el Pontífice explicó que el documento promulgado por Pablo VI el 7 de diciembre de 1965, durante el Concilio Vaticano II, mantiene vigente el llamado a compartir “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de todos los que sufren”.
A bordo del papamóvil, León XIV sostuvo que esta cercanía con la humanidad implica una participación activa frente a los acontecimientos y los cambios sociales.
“No es posible quedarse como espectadores indiferentes; por el contrario, hay que escuchar con el corazón, dejarse interpelar y dejarse involucrar”, afirmó.
El Papa señaló que los creyentes deben asumir las dificultades de quienes enfrentan injusticia, discriminación y violencia, al considerar que el compromiso con esas realidades permite buscar respuestas desde la fe y la acción.
En su reflexión, recordó que Gaudium et spes establece para la Iglesia el deber de “escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio”. A partir de este principio, planteó que la institución debe revisar su relación con el mundo y dar testimonio de que no actúa movida por “ambición terrena alguna”.
León XIV también retomó una reflexión del papa Francisco sobre la opción por los pobres y sostuvo que esta no debe entenderse únicamente desde categorías sociales o políticas, sino como una dimensión teológica que compromete a los creyentes a asumir la realidad y a identificar las contradicciones que atraviesan a las sociedades.
Progreso y riqueza frente a pobreza
El Pontífice planteó varias de esas contradicciones durante su catequesis. Señaló que los avances científicos y tecnológicos abren nuevas posibilidades, pero no benefician de la misma manera a todas las personas.
También cuestionó que exista un mayor conocimiento sobre las leyes de la vida social, mientras persisten dudas sobre el rumbo que debe seguir la humanidad, y contrastó la disponibilidad de riqueza y poder económico con el hecho de que una parte de la población continúa enfrentando hambre y miseria.
A ello sumó la preocupación por el futuro del planeta y la dificultad de modificar patrones de consumo que calificó de egoístas.
En ese contexto, León XIV cuestionó la “ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz”, una de las afirmaciones centrales de su primera catequesis sobre Gaudium et spes.
El Papa vinculó estas contradicciones con una época marcada por cambios y desequilibrios, y planteó que la Iglesia debe responder mediante la escucha y el acompañamiento de las personas, particularmente ante sus interrogantes y preocupaciones.
Una Iglesia cercana a la sociedad
Al referirse a la misión de la Iglesia, León XIV señaló que el anuncio del Evangelio debe partir de una cercanía concreta con las mujeres y los hombres de su tiempo.
Sostuvo que Cristo debe ser presentado como “la clave, el centro y el fin de toda la historia humana”, mientras la Iglesia debe mantener una actitud de servicio y no de indiferencia frente a los problemas sociales.
Al concluir la audiencia, el Pontífice expresó el deseo de que “la alegría y la esperanza”, expresadas en el título de la constitución conciliar, sean los rasgos de una Iglesia que anuncia y da testimonio del Evangelio acercándose a la realidad contemporánea.

