León XIV: “La música forma parte de la acción litúrgica y no es un mero adorno”

by Enlace Noticias

El papa León XIV dedicó su catequesis de este miércoles a la música sacra y al canto dentro de la liturgia, al continuar en la Basílica de San Pedro el ciclo de reflexiones sobre la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, documento del Concilio Vaticano II sobre la reforma y promoción de la liturgia.

Durante la audiencia general del 19 de agosto, el pontífice sostuvo que la música no constituye un elemento secundario de las celebraciones religiosas, sino que participa directamente en la acción litúrgica.

“La música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración”, afirmó León XIV.

El Papa explicó que el canto permite expresar la dimensión afectiva de la oración y favorece la participación de los fieles. Para sustentar esta idea recurrió a san Agustín y a su expresión Cantare amantis est, que significa “cantar es propio de quien ama”.

Según León XIV, el canto también tiene una función de integración dentro de la comunidad religiosa, al permitir que las voces de los participantes se unan y superen diferencias.

“Por medio de la sinfonía, las voces contribuyen a unir los ánimos, superando las diferencias entre las personas y reuniendo todos en la alabanza a Dios”, señaló.

El pontífice sostuvo que esta función convierte al canto en una manifestación de la comunión de la Iglesia y subrayó que la música utilizada durante las celebraciones debe responder al momento litúrgico, independientemente de las modas o preferencias particulares de quienes la ejecutan.

León XIV planteó que las composiciones deben mantener un equilibrio entre calidad musical y facilidad de ejecución, sobre todo cuando están destinadas a la participación de toda la asamblea.

En cuanto a los textos, recordó que el Concilio recomienda que sean comprensibles y estén inspirados principalmente en la Sagrada Escritura, los libros litúrgicos y la tradición espiritual de la Iglesia. Vinculó este principio con la expresión lex orandi, lex credendi, según la cual la manera de orar está relacionada con la manera de creer.

Participación de los fieles

El Papa también retomó uno de los principios centrales de Sacrosanctum Concilium: la participación activa de los fieles. Señaló que esta participación no debe limitarse a la intervención externa, sino partir de una mayor conciencia sobre el misterio celebrado y su relación con la vida cotidiana.

En este contexto, mencionó las aclamaciones, respuestas, salmodias, antífonas y cantos, pero también el silencio como parte de la celebración.

León XIV llamó a mantener un equilibrio entre las distintas funciones dentro de la liturgia y sostuvo que cada participante debe realizar aquello que corresponde a su papel y a las normas litúrgicas.

Sobre los instrumentos, recordó la importancia que el Concilio concede al canto gregoriano y al órgano de tubos, aunque precisó que no se excluyen otros géneros de música sacra ni otros instrumentos, siempre que sean adecuados para el uso litúrgico y contribuyan a la participación de los fieles.

Música y culturas

Otro de los puntos abordados fue la inculturación. León XIV señaló que las tradiciones musicales de cada pueblo deben ser consideradas dentro de la vida religiosa y social de las comunidades.

En ese sentido, recordó la recomendación conciliar de promover la música tradicional de los pueblos tanto en las escuelas como en las celebraciones religiosas, junto con una formación adecuada sobre el sentido religioso.

El pontífice también destacó el papel de la schola cantorum, a la que atribuyó una función pastoral para garantizar la correcta ejecución de las piezas correspondientes y favorecer que la asamblea participe en el canto.

Respecto de los compositores de música sacra, sostuvo que deben conocer y preservar el patrimonio musical de la Iglesia, al tiempo que crean nuevas obras capaces de responder a las sensibilidades contemporáneas y a las distintas tradiciones culturales.

En este punto retomó una reflexión de san Juan Pablo II sobre la necesidad de evitar en el culto “músicas y textos desaliñados” y formas de expresión que no correspondan con la naturaleza de la celebración.

León XIV concluyó su catequesis recordando que los Padres del Concilio recomendaron fortalecer la formación musical y litúrgica en seminarios, noviciados, casas de estudio e instituciones católicas.

Para cerrar su reflexión, citó a san Ignacio de Antioquía, quien relacionó el canto colectivo con la unidad de la comunidad cristiana: “Que cada uno de vosotros también se convierta en coro”.

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