El Papa León XIV recibió en audiencia a la junta directiva de la Sociedad Católica de Extensión, organización que desde hace más de un siglo apoya a diócesis y parroquias con recursos limitados en Estados Unidos y otros países. El encuentro, realizado en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, reunió a los miembros de la institución y a sus familias, quienes peregrinan a Roma para fortalecer su vínculo con la Iglesia universal.
El Pontífice recordó que la Sociedad nació del impulso misionero del padre Francis Clement Kelley, quien hace 120 años llevó sacramentos y apoyo pastoral a comunidades remotas de Estados Unidos. Desde entonces, la organización financia la construcción y renovación de templos, ofrece becas para la formación de sacerdotes y agentes pastorales, y sostiene diversos ministerios en zonas de misión.
Durante su mensaje, León XIV subrayó que este “entusiasmo misionero” sigue siendo necesario. Saludó especialmente a los representantes de Dolton, localidad cercana a Chicago donde creció, y agradeció el compromiso de la institución con las comunidades católicas más pobres. Destacó su labor en Cuba y Puerto Rico, calificándola como una expresión concreta de la universalidad de la Iglesia y recordando que “el amor al prójimo es la prueba tangible de la autenticidad de nuestro amor a Dios”.
El Papa pidió a la Sociedad continuar su atención pastoral a las familias migrantes en Estados Unidos, insistiendo en la importancia de que encuentren una comunidad marcada por la presencia de Cristo. Señaló que, donde existe una verdadera comunidad de fe, la caridad inspira a aliviar el sufrimiento y a cuidar de los necesitados. “El amor a los pobres puede entenderse como el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios”, afirmó.
León XIV enfatizó que la misión de la organización no solo debe atender necesidades materiales, sino también fortalecer comunidades católicas capaces de sostener la vida espiritual de sus miembros. Aseguró que estas comunidades permiten experimentar “la alegría de una nueva vida en Cristo vivida a diario”, apoyan a quienes enfrentan dificultades y ofrecen el terreno fértil para nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas.
El encuentro concluyó con un llamado a mantener viva la misión iniciada hace más de un siglo, en un contexto donde la movilidad humana, la pobreza y la fragmentación social exigen respuestas pastorales sostenidas y coordinadas.

