Un artículo publicado este 24 de agosto en el portal ANALISIS.MX coloca bajo escrutinio la breve vuelta de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa y su posterior solicitud de una nueva licencia, episodio que —según el texto— ocurrió en un lapso de aproximadamente 32 horas y dejó abiertas más preguntas que respuestas.
El artículo, titulado “Las 32 horas que nadie se cree: el menú de teorías del caso Rocha Moya”, sostiene que la controversia no radica solamente en la existencia de distintas interpretaciones sobre lo ocurrido, sino en que, a juicio de su autor, esas hipótesis han adquirido mayor fuerza pública que la explicación oficial.
Una de las principales teorías planteadas por ANALISIS.MX apunta a un eventual rompimiento entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador. El texto presenta a Rocha Moya como un gobernador identificado con la etapa política de López Obrador y plantea que su regreso al cargo, presuntamente sin informar previamente a Palacio Nacional, pudo ser interpretado como una demostración de fuerza del sector identificado con el exmandatario.
El artículo vincula esa hipótesis con la respuesta pública de Sheinbaum, particularmente con su referencia a la “ambición desnuda del poder por el poder”, frase que el texto interpreta como un mensaje dirigido no sólo al gobernador sinaloense, sino también a las disputas internas por el control político.
Una segunda hipótesis relaciona el episodio con Omar García Harfuch y su relación con autoridades estadounidenses. El texto recuerda que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana recibió reconocimiento público del director de la DEA, Terry Cole, durante un encuentro internacional en Argentina, y conecta ese hecho con la cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán.
A partir de esos acontecimientos, el artículo plantea que el regreso de Rocha Moya pudo haber funcionado como una señal de resistencia del grupo político identificado con López Obrador frente al posicionamiento de Harfuch en materia de seguridad y cooperación con Estados Unidos. Se trata, sin embargo, de una hipótesis planteada por el artículo y no de un hecho acreditado en el material presentado.
Otra interpretación expuesta es que la crisis alrededor de Rocha pudo haber funcionado como una distracción frente al caso de López Beltrán. El texto plantea que las 32 horas de regreso y posterior salida del gobernador concentraron la atención pública mientras quedaban en segundo plano las controversias relacionadas con la cancelación de la visa del hijo del expresidente y los señalamientos mencionados en el artículo.
El texto también introduce la hipótesis de que el regreso de Rocha Moya pudiera estar relacionado con el uso del fuero frente a las investigaciones relacionadas con el caso Cuén-Mayo. Bajo esta lectura, la reincorporación temporal al cargo habría tenido como propósito recuperar la protección institucional que implica el ejercicio de la gubernatura.
Otra de las contradicciones señaladas por ANALISIS.MX se refiere a las declaraciones sobre las investigaciones de la Fiscalía General de la República. El artículo contrasta la afirmación atribuida a Rocha Moya de que la FGR no había encontrado “los mínimos elementos” con la versión de que las carpetas de investigación permanecen abiertas.
El texto incorpora además una hipótesis sobre un supuesto mensaje dirigido a Washington y a grupos criminales, aunque nuevamente se presenta como una interpretación y no como un hecho confirmado.
El elemento común entre las distintas lecturas, sostiene el artículo, es la ausencia de una explicación que, desde su perspectiva, permita cerrar la controversia sobre por qué Rocha Moya regresó a la gubernatura y por qué solicitó nuevamente licencia poco después.
El texto concluye con una valoración política del episodio: “Rocha Moya no es el villano. Es el síntoma”, al considerar que las 32 horas de su regreso condensan una dinámica de poder marcada por apariciones, deslindes, justificaciones y posteriores repliegues.
La publicación de ANALISIS.MX mantiene así el caso abierto en el terreno de las interpretaciones políticas. Las teorías expuestas en el artículo no son presentadas como conclusiones judiciales ni como hechos comprobados; constituyen hipótesis con las que el autor intenta explicar una sucesión de decisiones políticas que, en su lectura, dejó sin resolver la pregunta central: quién decidió el regreso de Rocha Moya y por qué tuvo que solicitar nuevamente licencia apenas unas horas después.

