Lamar Jackson llega a una temporada que puede definir nuevamente el rumbo ofensivo de los Baltimore Ravens. Recuperado de los problemas físicos que condicionaron buena parte de 2025 y con un nuevo coordinador ofensivo, Declan Doyle, el quarterback asegura que se encuentra listo para comenzar la temporada regular y que su adaptación al sistema marcha por buen camino.
Jackson afirmó el miércoles que está en un «excelente momento» dentro del esquema de Doyle y que se siente «absolutamente» preparado para el inicio de la campaña. La expectativa alrededor del quarterback no se limita a recuperar su nivel anterior: algunos analistas consideran que el nuevo sistema puede llevarlo a una producción incluso mayor.
Trevor Sikkema, de NFL Network, sostuvo que podría aparecer una versión diferente del dos veces MVP.
«Podríamos ver no solo la versión habitual de Lamar Jackson, que es bastante espectacular, sino que podríamos ver quizás una de las versiones más explosivas de Lamar Jackson en esta ofensiva de Declan Doyle», señaló.
La razón principal está en un elemento que Jackson ya conoce. Aunque Doyle representa un cambio en la estructura ofensiva, el juego terrestre por las bandas forma parte de una tendencia que los Ravens comenzaron a incorporar durante las últimas temporadas y que el nuevo coordinador conoce bien por su experiencia con los Chicago Bears.
Sikkema recordó que Chicago fue el tercer equipo de la NFL que más utilizó el juego terrestre por las bandas la temporada pasada. La coincidencia puede facilitar la transición para Jackson y, al mismo tiempo, mantener una de las características que han permitido que Baltimore construya su ofensiva alrededor de la amenaza terrestre del quarterback.
«Creo que la familiaridad con el juego terrestre es fundamental para la confianza de Lamar Jackson, para la confianza de toda la ofensiva y para asegurar que puedan arrancar con fuerza desde el principio de la temporada», explicó Sikkema.
Manti Te’o, analista de «Good Morning Football», también considera que el cambio puede favorecer al quarterback. Doyle llega con antecedentes de trabajo bajo dos entrenadores ofensivos de referencia, Sean Payton y Ben Johnson, una experiencia que Te’o considera relevante para el nuevo proyecto de Baltimore.
«Cuando pienso en quién está mejor preparado para una temporada de recuperación, es Lamar Jackson», afirmó Te’o, quien además destacó las condiciones que rodean al quarterback y la capacidad del nuevo coordinador para dirigir la ofensiva.
Pero no todos están dispuestos a anticipar una transformación antes de verla en los partidos. Ben Solak, de ESPN, colocó a los Ravens en el puesto 11 de su clasificación de equipos que más vale la pena observar, después de haberlos situado en el segundo lugar un año antes.
Su argumento no cuestiona el talento de Jackson. Al contrario, parte precisamente de lo que representa el quarterback.
«Lamar Jackson, dos veces MVP y aún el mariscal de campo de doble amenaza más destacado de la liga, nunca ha tenido un coordinador ofensivo como Declan Doyle en su carrera en la NFL», escribió Solak.
El analista considera que Doyle puede ofrecer conceptos distintos a los que utilizaron Greg Roman y Todd Monken, quienes, a su juicio, tuvieron dificultades para encontrar soluciones adicionales cuando las defensivas comenzaron a limitar determinadas facetas del ataque aéreo.
El verdadero examen estará en comprobar si Doyle consigue ampliar el repertorio de Jackson sin reducir las fortalezas que ya existen en Baltimore.
Solak también identifica dos interrogantes. El primero está relacionado con los receptores que acompañarán a Zay Flowers. El segundo tiene que ver directamente con Jackson: su capacidad para recuperar la efectividad terrestre que disminuyó durante la campaña anterior.
Ese punto es particularmente relevante porque el valor de Jackson no depende exclusivamente de su brazo. Su capacidad para convertir jugadas rotas en avances, extender las ofensivas y amenazar a las defensas como corredor ha sido parte central de su impacto desde que llegó a la NFL.
La expectativa también se extiende al resto del ataque. Derrick Henry continúa siendo una pieza central del juego terrestre, mientras el receptor novato Ja’Kobi Lane ha generado atención durante el verano por sus recepciones y su personalidad.
Del otro lado del balón, la llegada del entrenador en jefe Jesse Minter agrega otra variable al proyecto. La defensa cuenta con jugadores como Kyle Hamilton y Trey Hendrickson, pero el objetivo será evitar los problemas que han perseguido a Baltimore en situaciones de cierre.
Solak recordó que los Ravens han perdido ocho partidos durante las últimas cinco temporadas después de alcanzar en algún momento una probabilidad de victoria de al menos 90 por ciento. Ningún otro equipo ha registrado más de seis derrotas en esa circunstancia durante ese periodo.
Por eso, el nuevo proyecto de Baltimore será evaluado en dos frentes. Doyle deberá demostrar que puede elevar la producción de Jackson y diversificar el ataque, mientras Minter tendrá que conseguir que el equipo administre mejor las ventajas cuando los partidos lleguen a su tramo decisivo.
Jackson, mientras tanto, vuelve a ser el punto central de la expectativa. Si recupera su capacidad de generar yardas con las piernas, mantiene su eficiencia como pasador y encuentra rápidamente una conexión con el sistema de Doyle, Baltimore podría convertirse nuevamente en uno de los ataques más difíciles de defender.
La incógnita es si esa evolución será suficiente para corregir los problemas que han impedido que los Ravens conviertan su producción y sus ventajas en resultados consistentes.
Macdonald recuerda a OJ Brigance
Mientras Baltimore prepara una nueva temporada, en Seattle, Mike Macdonald recordó a OJ Brigance, su amigo y mentor durante sus primeros años dentro de la organización de los Ravens.
El homenaje apareció en un episodio reciente de «Hard Knocks», después del fallecimiento de Brigance, quien pasó 19 años luchando contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
«Para mí, él representa lo que significa ser un hombre. Un tipo fuerte», dijo Macdonald al referirse a Brigance, a quien también describió por su fe y el valor que concedía a su familia.
Macdonald conoció a Brigance durante su primera etapa con Baltimore, entre 2014 y 2020, cuando trabajó como entrenador en prácticas y posteriormente como asistente defensivo. Brigance, ex linebacker de los Ravens, había pasado a desempeñarse como asesor sénior de la organización para la captación de jugadores después de terminar su carrera.
«Cuando las cosas no iban bien, siempre ibas a buscar a OJ, y él siempre era un consuelo», recordó Macdonald.
La relación continuó incluso después de que Macdonald dejó Baltimore para incorporarse a Seattle. El entrenador contó que Brigance mantuvo la costumbre de enviarle mensajes antes de cada partido.
«Cada mañana de partido me enviaba un mensaje, una simple oración por nosotros y nuestro equipo», relató Macdonald.
La historia de Brigance quedó así incorporada a la preparación de Seattle, pero también sirve como recordatorio de la influencia que puede permanecer dentro de una organización mucho después de que un jugador abandona el campo.

