La NFC Oeste llega a los campos de entrenamiento de la NFL con cuatro historias distintas y un denominador común: la búsqueda de protagonismo en una de las divisiones más competitivas de la liga. Mientras Seattle defenderá el título del Super Bowl, Los Angeles apuesta por un movimiento de impacto con la incorporación de Myles Garrett, San Francisco busca recuperar a sus figuras lesionadas y Arizona inicia una nueva etapa bajo el mando de Mike LaFleur.
Los Seahawks de Seattle serán el equipo a seguir durante la pretemporada. Después de conquistar el Super Bowl con una marca de 14 victorias y tres derrotas en 2025, el conjunto dirigido por Mike Macdonald enfrentará el reto de mantenerse en la cima. Sam Darnold regresa como el quarterback encargado de liderar la defensa del campeonato, ahora bajo un nuevo sistema ofensivo coordinado por Brian Fleury.
La continuidad ofensiva aparece como una de las fortalezas del campeón. Jaxon Smith-Njigba viene de liderar la NFL con mil 793 yardas por recepción, mientras que AJ Barner se perfila para asumir un papel más relevante en su tercera temporada. No obstante, la salida del corredor Kenneth Walker III hacia Kansas City y las dudas sobre el estado físico de Zach Charbonnet obligarán al novato Jadarian Price a asumir mayores responsabilidades desde el campamento de entrenamiento.
En Seattle también existen pendientes fuera del terreno de juego. La situación contractual del esquinero Devon Witherspoon y la búsqueda de soluciones en la línea ofensiva forman parte de los desafíos inmediatos para una franquicia que intentará evitar las distracciones propias del campeón defensor.
Los Rams de Los Ángeles, por su parte, han dejado claro que su objetivo es conquistar el Super Bowl. La incorporación de Myles Garrett representa uno de los movimientos más importantes de la temporada baja y modifica el panorama defensivo de toda la conferencia. Garrett llega después de registrar 23 capturas de quarterback en la campaña anterior y será la pieza central del esquema del coordinador defensivo Chris Shula.
La apuesta de Sean McVay no se limita al costado defensivo del balón. Matthew Stafford volverá para disputar su temporada a los 38 años tras conquistar el premio al Jugador Más Valioso de la NFL en 2025, luego de liderar la liga con cuatro mil 707 yardas aéreas y 46 pases de anotación.
Sin embargo, el equipo angelino aún presenta interrogantes en su ofensiva. La profundidad del cuerpo de receptores continúa siendo una asignatura pendiente, mientras que la sorpresiva selección del quarterback Ty Simpson en la primera ronda del Draft ha generado expectativas sobre su desarrollo como futuro del equipo.
Los Rams poseen una de las plantillas más completas de la NFL, pero la historia reciente de la liga ha demostrado que las grandes incorporaciones durante la temporada baja no garantizan títulos. El reto de McVay será mantener enfocado al grupo en el único objetivo que persigue la organización: levantar el trofeo Vince Lombardi.
En San Francisco, el panorama es distinto. Los 49ers concluyeron la temporada anterior con marca de 12-5 y avanzaron hasta la ronda divisional pese a perder durante varios partidos a tres de sus principales referentes: Nick Bosa, George Kittle y Fred Warner. La prioridad para Kyle Shanahan será mantener saludable a una plantilla que ha sufrido con las lesiones en las últimas campañas.
El regreso de Warner está confirmado, mientras que Bosa trabaja para reportarse al inicio del campamento y Kittle busca estar listo para la Semana 1. Christian McCaffrey también vuelve después de registrar 413 toques de balón en 2025, la cifra más alta de su carrera.
La renovación ofensiva constituye otro de los temas centrales en Santa Clara. Mike Evans y Christian Kirk aportarán experiencia al grupo de receptores, pero serán Ricky Pearsall, Jordan Watkins y De’Zhaun Stribling quienes deberán asumir un mayor protagonismo tras las salidas de Jauan Jennings y Deebo Samuel.
En el costado defensivo, San Francisco contará con su quinto coordinador defensivo en cinco temporadas. Raheem Morris tendrá la responsabilidad de reconstruir una unidad que terminó en el vigésimo lugar de la NFL y fue la que menos capturas consiguió durante la campaña pasada con apenas 20, tres menos que las registradas individualmente por Myles Garrett.
Finalmente, los Cardinals de Arizona encaran el inicio de una nueva era. Después de finalizar con marca de 3-14 en 2025, la organización apostó por Mike LaFleur como entrenador en jefe y deberá resolver la situación contractual del quarterback Jacoby Brissett, quien tomó la titularidad tras la lesión de Kyler Murray y viene de lanzar para tres mil 366 yardas en apenas 12 partidos como titular.
La gran expectativa gira en torno al corredor Jeremiyah Love, seleccionado con la tercera elección global del Draft y convertido en el corredor novato mejor remunerado en la historia de la NFL. Arizona decidió apostar por su talento pese a que la posición no era una de sus principales necesidades, por lo que la forma en que LaFleur lo incorpore al sistema ofensivo será uno de los temas más observados durante la pretemporada.
Los Cardinals también esperan una respuesta inmediata de sus recientes selecciones de primera ronda, encabezadas por Marvin Harrison Jr., Darius Robinson y Walter Nolen, quienes están llamados a liderar la reconstrucción de la franquicia.
La NFC Oeste iniciará sus actividades con escenarios contrastantes: un campeón que pretende mantenerse en la cima, un aspirante que apuesta por reforzarse con figuras consolidadas, un contendiente que busca recuperar a sus referentes y una franquicia que apuesta por comenzar desde sus cimientos. Las respuestas comenzarán a escribirse cuando el balón vuelva a ponerse en juego en los campos de entrenamiento.

