La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta para combatir las emisiones de metano al transformar millones de observaciones satelitales en medidas de mitigación. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reveló que esta tecnología ha contribuido a implementar más de 40 acciones concretas para reducir emisiones contaminantes, con un beneficio climático comparable al retiro de circulación de las emisiones anuales de casi 24 millones de automóviles de gasolina.
El estudio explica que el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) utiliza el Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS), basado en inteligencia artificial, para identificar grandes emisiones y notificar de manera inmediata a gobiernos y empresas responsables, con el propósito de actuar antes de que el impacto ambiental aumente.
Desde su entrada en operación plena en 2024, el sistema ha permitido acelerar la detección y verificación de emisiones de metano en distintas regiones del mundo, convirtiendo grandes volúmenes de información satelital en respuestas operativas sustentadas en evidencia científica.
Uno de los principales desafíos que enfrenta la vigilancia ambiental es la enorme cantidad de información generada desde el espacio. Cada año, más de 30 satélites producen millones de registros sobre emisiones de metano, un volumen de datos imposible de analizar manualmente con la velocidad que requieren las acciones de mitigación.
De acuerdo con el informe, la inteligencia artificial ha permitido multiplicar entre 12 y 15 veces la capacidad de análisis de los especialistas sin comprometer el rigor científico. Gracias a ello, el sistema logró identificar entre el 80 y el 85 por ciento de las emisiones de metano que posteriormente fueron confirmadas por expertos.
Desde 2023, MARS ha procesado más de 1.3 millones de observaciones satelitales y ha contribuido a reducir emisiones estimadas en 1.2 millones de toneladas de metano.
El PNUMA subraya que la inteligencia artificial no sustituye la participación humana en la toma de decisiones. Cada alerta generada por el sistema es revisada y validada de manera independiente por especialistas del IMEO antes de ser enviada a gobiernos y empresas, garantizando que las acciones implementadas respondan a criterios científicos y técnicos.
Además, la agencia de Naciones Unidas ha puesto a disposición del público parte de los principales conjuntos de datos y del código desarrollado para facilitar que investigadores, instituciones gubernamentales y organizaciones internacionales amplíen el uso de estas herramientas tecnológicas.
El informe destaca que reducir las emisiones de metano constituye una de las acciones con mayor impacto inmediato frente al cambio climático. Este gas posee un potencial de calentamiento aproximadamente 80 veces superior al del dióxido de carbono durante un periodo de 20 años, aunque permanece menos tiempo en la atmósfera.
Su disminución no solo permite ralentizar el calentamiento global en el corto plazo, sino que también genera beneficios adicionales relacionados con la calidad del aire y el incremento en el rendimiento de los cultivos agrícolas.
Actualmente, el sistema MARS concentra sus capacidades en la identificación de emisiones procedentes del sector petrolero y gasífero, diferenciándolas de otras señales ambientales. Sin embargo, sus capacidades comienzan a ampliarse hacia otras fuentes contaminantes, entre ellas las minas de carbón y la gestión de residuos.
Para Martin Krause, director de la División de Cambio Climático del PNUMA, el potencial de esta tecnología va más allá del monitoreo del metano.
«El metano es solo el principio», afirmó el funcionario, al señalar que la principal enseñanza del proyecto radica en la capacidad de la inteligencia artificial para transformar la creciente cantidad de datos ambientales en respuestas prácticas frente a diversos desafíos climáticos.
Añadió que la combinación entre conocimiento científico y herramientas de inteligencia artificial permite responder con mayor rapidez no solamente a las emisiones contaminantes, sino también a otros problemas ambientales que requieren mecanismos de detección y actuación inmediata.
La publicación del informe coincide con el fortalecimiento de los compromisos internacionales para reducir las emisiones de metano. Gobiernos y empresas han intensificado sus esfuerzos para cumplir con el Compromiso Mundial sobre el Metano y atender el llamado del secretario general de las Naciones Unidas para responder al 80 por ciento de las alertas emitidas por el sistema MARS.
Los resultados presentados por el PNUMA muestran que la inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel operativo en la política climática internacional, al convertir información científica en acciones dirigidas a reducir uno de los gases con mayor capacidad para acelerar el calentamiento global.

