El secretario general de la ONU pidió una gobernanza internacional que permita a todos los países participar en las decisiones sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y acceder a sus beneficios.
António Guterres advirtió que la inteligencia artificial puede convertirse en un factor que amplíe las desigualdades globales si su desarrollo y control permanecen concentrados en un número reducido de países y empresas tecnológicas.
Durante la inauguración de la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial, celebrada en Shanghái, el secretario general de la ONU señaló que esta tecnología puede impulsar avances en salud, educación, sistemas alimentarios y empleo, pero también generar mayores brechas si no existe cooperación internacional.
“La tecnología que dará forma al futuro de la humanidad debe ser moldeada por toda la humanidad”, afirmó. Añadió que la gobernanza de la inteligencia artificial no puede quedar en manos de un grupo limitado de actores y que todas las naciones deben participar en las decisiones.
La ONU busca pasar de compromisos a mecanismos concretos
Guterres recordó que la ONU ha impulsado iniciativas para establecer una gobernanza mundial de la inteligencia artificial, entre ellas el Pacto Digital Mundial y la creación del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, respaldado por la Asamblea General.
También mencionó la primera sesión del Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, realizada en Ginebra a comienzos de julio, donde gobiernos y otros actores discutieron el desarrollo de esta tecnología.
Según explicó, estas iniciativas buscan facilitar el intercambio de conocimientos, promover estándares comunes y aumentar la participación de los países en desarrollo en las decisiones sobre el futuro de la inteligencia artificial.
El secretario general sostuvo que la siguiente etapa debe centrarse en convertir los compromisos en apoyo concreto para que todos los países puedan aprovechar el desarrollo acelerado de esta tecnología.
Concentración tecnológica y riesgo de exclusión
Guterres advirtió que muchos países en desarrollo corren el riesgo de quedar rezagados. Recordó que una tercera parte de la población mundial sigue sin acceso a internet y que la capacidad informática, el conocimiento técnico y las inversiones están concentrados en pocos países y empresas.
Señaló que, si estas diferencias no se reducen, la inteligencia artificial puede generar mayores desigualdades en ingresos, oportunidades y seguridad.
Para enfrentar esa brecha, informó que más de veinte países, entre ellos China, han propuesto centros para integrar una Red Mundial de Intercambio y Cooperación para el Fortalecimiento de Capacidades en Inteligencia Artificial, impulsada por la ONU.
Además, anunció que presentará recomendaciones para crear un Fondo Mundial para la Inteligencia Artificial e invitó a los gobiernos a respaldar ambas iniciativas.
Tres prioridades: capacidades, seguridad y sostenibilidad
El secretario general planteó tres prioridades para que la inteligencia artificial beneficie a todas las personas:
- Fortalecer las capacidades de los países en desarrollo.
- Establecer normas internacionales de seguridad.
- Garantizar que la tecnología sea ambientalmente sostenible.
Explicó que los países en desarrollo deben contar con herramientas para crear sistemas de inteligencia artificial utilizando sus propios datos, idiomas y conocimientos.
También pidió que los gobiernos adopten criterios comunes para evaluar riesgos y realizar pruebas conforme al derecho internacional.
Límites en decisiones críticas y protección de derechos
Guterres afirmó que los derechos humanos deben estar protegidos en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial.
Subrayó que los seres humanos deben mantener el control sobre las decisiones de vida o muerte y que ningún sistema de inteligencia artificial debe ponerse en manos de un niño hasta que se haya demostrado que es seguro.
En materia ambiental, pidió a las principales empresas del sector que informen sobre la huella ambiental de sus sistemas y que utilicen energías renovables antes de 2030. También instó a los gobiernos a incorporar energía limpia para la inteligencia artificial en sus planes nacionales.
La disputa central: concentración de poder o ampliación de oportunidades
Al concluir su intervención, Guterres planteó que la cuestión central no es únicamente el avance tecnológico, sino quién se beneficia de él.
“La pregunta decisiva es si esa transformación reducirá las desigualdades o las reforzará; si concentrará el poder o ampliará las oportunidades”, señaló.
El mensaje del secretario general coloca el debate sobre la inteligencia artificial en un terreno político y económico: la discusión ya no se limita a la innovación tecnológica, sino a la distribución del acceso, la capacidad de decisión y los beneficios que esta tecnología puede generar.

