Gerrit Cole parecía haber encontrado la noche que los Yankees necesitaban para comenzar una gira decisiva. Durante cinco entradas, el derecho sostuvo la ventaja de Nueva York y trabajó como el ancla de una rotación que vuelve a contar con piezas importantes. Pero en el sexto episodio, un swing de Christian Moore cambió el escenario y obligó a Aaron Boone a retirar a su abridor antes de completar la entrada.
Los Yankees terminaron imponiéndose 7-3 sobre los Angelinos en el Angel Stadium, pero el marcador final no cuenta por sí solo la historia de una apertura en la que Cole tuvo que trabajar constantemente con corredores en circulación antes de que su salida terminara de manera abrupta.
El derecho de 35 años completó 5.1 innings, permitió ocho hits y tres carreras limpias, concedió un boleto y ponchó a cinco bateadores en 90 lanzamientos. Sus números fueron los de una apertura de trámite para un lanzador de rotación media, pero el contexto era distinto: Nueva York llegó al encuentro 4.5 juegos detrás de los Rays en la lucha por la División Este de la Liga Americana.
En su decimoctava apertura desde que regresó de la cirugía Tommy John, Cole recibió desde temprano el respaldo de la ofensiva.
Spencer Jones abrió el primer inning con un cuadrangular de dos carreras por el jardín central. Inmediatamente después, Jazz Chisholm Jr. conectó otro jonrón para colocar a los Yankees arriba 3-0 con batazos consecutivos.
En la tercera entrada, Ben Rice anotó durante una doble matanza y Nueva York amplió la diferencia a 4-0. Todo apuntaba a una noche en la que Cole podría trabajar con mayor margen, pero los Angelinos encontraron la manera de mantenerlo bajo presión.
El derecho tuvo que recurrir con frecuencia a sus pitcheos secundarios para conseguir swings en blanco y escapar de situaciones complicadas. Cuando utilizó su recta de cuatro costuras, los bateadores de Los Ángeles consiguieron hacer contacto y mantuvieron corredores en circulación.
Los Angelinos terminaron acumulando ocho imparables y dos bases robadas, obligando a Cole a elevar su cantidad de lanzamientos en prácticamente cada entrada. El desgaste resultaba todavía más significativo al tratarse de su primera temporada completa desde su regreso de una operación importante en el codo.
El quiebre llegó en el sexto episodio.
Con ventaja de 4-1, Cole permitió un sencillo de Wade Meckler para comenzar la entrada. Después, Moisés Ballesteros conectó una curva de nudillos de 85 mph hacia el jardín central y colocó a dos corredores en circulación.
Entonces apareció Moore.
El bateador de los Angelinos aprovechó un slider de 93 mph y conectó una línea hacia el jardín derecho que se convirtió en triple productor. La jugada llevó dos carreras al plato y redujo la ventaja de Nueva York a 4-3, mientras la potencial carrera del empate quedó en la tercera base.
Boone salió inmediatamente del dugout para retirar a su abridor.
Cole entregó la pelota y emprendió visiblemente frustrado el camino hacia el dugout visitante. La noche que había comenzado bajo control terminó un out antes de completar seis entradas.
Brent Headrick ingresó desde el bullpen y respondió de inmediato. Ponchó al emergente José Siri y retiró a Oswald Peraza con una línea al jardín derecho para cerrar la amenaza.
La diferencia volvió a crecer en los dos últimos innings. Nueva York produjo tres carreras de seguridad y convirtió una noche que se había complicado en una victoria que permitió a los Yankees iniciar la gira con un triunfo.
Los relevistas también cumplieron con su parte: trabajaron 3.2 entradas sin permitir carreras y preservaron la ventaja hasta el final.
Cole no tuvo la salida que reflejaba el dominio mostrado durante buena parte del encuentro, pero sí dejó a los Yankees con una ventaja que el bullpen y la ofensiva terminaron protegiendo. En una etapa de la temporada en la que cada juego tiene peso en la lucha por la División Este, Nueva York necesitaba ganar.
Y ganó, aunque su abridor terminó caminando hacia el dugout con una sensación distinta a la que había tenido durante las primeras cinco entradas.

