Gabriel Moreno rompe la racha de Ohtani, pero Dodgers mantiene el control ante Arizona

by Enlace Noticias

Durante casi diez entradas, Shohei Ohtani había convertido cada turno rival en una batalla perdida para los bateadores. Los Arizona Diamondbacks buscaban una grieta en el dominio del japonés, pero una y otra vez regresaban a la banca sin respuesta. Hasta que apareció Gabriel Moreno.

El receptor venezolano conectó un doblete en la cuarta entrada y puso fin a una cadena de 34 bateadores retirados sin permitir hit, una racha que se había extendido desde la apertura anterior de Ohtani y que alcanzó los 9.2 innings consecutivos.

Sin embargo, el batazo de Moreno terminó siendo apenas una interrupción momentánea dentro de otra noche dominada por la figura de la superestrella de los Dodgers, que condujo a Los Ángeles a una victoria de 7-0 sobre Arizona.

La secuencia había comenzado días atrás, cuando Ohtani lanzó seis entradas sin hit en su salida anterior. Al iniciar el duelo del miércoles en Chase Field, el derecho continuó exactamente donde había terminado. Los primeros 11 bateadores de Arizona fueron retirados sin mayores complicaciones, alimentando una actuación que amenazaba con convertirse nuevamente en una jornada histórica.

Fue entonces cuando Gabriel Moreno encontró el lanzamiento que cambió la narrativa estadística del encuentro.

Con dos outs en la cuarta entrada, el venezolano conectó una línea por la raya del jardín derecho que terminó convirtiéndose en doblete. El batazo puso fin al dominio consecutivo de Ohtani sobre los bateadores rivales y representó además la primera amenaza ofensiva seria para los Diamondbacks.

Pero la oportunidad terminó ahí.

Ohtani recuperó el control de inmediato y dejó a Moreno varado en la intermedia, cerrando el episodio sin daño. La escena resumió gran parte de lo ocurrido durante la noche: Arizona encontró momentos aislados para reaccionar, pero nunca logró convertirlos en carreras.

Al finalizar su labor, Ohtani completó seis entradas en blanco, permitió apenas dos imparables, otorgó una base por bolas y recetó seis ponches. Su efectividad descendió hasta 0.74, una cifra que lo coloca dentro de una conversación histórica.

Desde que la carrera limpia se convirtió en estadística oficial en 1913, solamente dos abridores habían registrado una efectividad menor después de sus primeras diez aperturas de una temporada: Jacob deGrom, con 0.56 en 2021, y Juan Marichal, con 0.59 en 1966.

Sin embargo, lo que hizo diferente esta actuación fue que Ohtani no limitó su impacto al montículo.

Mientras controlaba a la ofensiva de Arizona desde la loma, también encabezaba el ataque de Los Ángeles con el bate. El japonés conectó tres imparables y negoció dos bases por bolas, llegando a embasarse en cinco ocasiones durante el encuentro.

La combinación de ambas facetas elevó la dimensión de su actuación.

De acuerdo con los registros históricos, desde al menos 1900 solamente cuatro jugadores han logrado lanzar seis o más entradas sin permitir carrera y embasarse al menos cinco veces en un mismo partido. Ohtani se convirtió en el primero en conseguirlo en más de seis décadas.

Los otros nombres que integran esa lista son Mel Stottlemyre en 1964, Mel Parnell en 1951 y Hod Eller en 1920. La diferencia es que los tres completaron blanqueadas, mientras que Ohtani alcanzó la marca dentro de una gestión moderna del pitcheo que limita las cargas de trabajo de los abridores.

La actuación también respondió a una expectativa planteada antes del encuentro por el mánager Dave Roberts. Con un día de descanso programado para el japonés en el cierre de la serie, el dirigente esperaba que su jugador pudiera «vaciar el tanque» durante la jornada del miércoles.

La respuesta llegó en ambos extremos del juego.

Como lanzador, Ohtani mantuvo a Arizona bajo control durante seis episodios. Como bateador, se convirtió en una presencia constante sobre las bases y participó activamente en la construcción del triunfo de los Dodgers.

En medio de esa exhibición, Gabriel Moreno dejó su propia huella en el encuentro. Su doblete fue el único batazo que logró romper una cadena de dominio que se extendió durante casi diez entradas y evitó que la historia avanzara todavía más.

Pero en una noche donde el venezolano logró algo que nadie había conseguido en varios días frente a Ohtani, el resultado final volvió a girar alrededor del mismo protagonista. El japonés salió del Chase Field con otra victoria, cifras históricas y una actuación que reforzó su impacto simultáneo como abridor y bateador dentro de las Grandes Ligas.

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