Con la primera selección del Draft de la NFL de 2026, los Las Vegas Raiders colocaron su proyecto en manos de Fernando Mendoza, el mariscal de campo que transformó a los Hoosiers de Indiana en una potencia inesperada y que ahora llega a la franquicia plateada con un expediente que rompe cualquier molde.
Su temporada 2025 quedó registrada como una de las más dominantes en la historia reciente del fútbol americano universitario: lideró a Indiana a su primer campeonato de conferencia desde 1967, al primer título nacional del programa y a una campaña invicta que lo convirtió en el primer ganador del Trofeo Heisman en la historia de la universidad.
Sus números respaldan la magnitud del salto: 72 por ciento de pases completos, 3,535 yardas aéreas, 41 touchdowns y una actuación impecable en los playoffs con una proporción de 8:0 en touchdowns e intercepciones.
A ese desempeño se sumó una colección de premios que lo colocó en la élite absoluta del deporte colegial, entre ellos el Walter Camp, el Maxwell, el reconocimiento de la AP al Jugador del Año, el Davey O’Brien, el Manning y el galardón al Jugador Más Valioso de la Big Ten.
Con su llegada, Mendoza se convierte en el quinto ganador del Heisman seleccionado por la organización, una lista que incluye a Marcus Allen, Bo Jackson, Tim Brown y Charles Woodson, figuras que marcaron épocas distintas del equipo.
Su trayectoria previa también muestra consistencia: antes de irrumpir en Bloomington, disputó 20 partidos con los California Golden Bears, donde completó el 66.5 por ciento de sus envíos para 4,712 yardas y 30 touchdowns.
Ahora, con el uniforme plateado y negro, Mendoza inicia una nueva etapa en la que los Raiders esperan que su capacidad, liderazgo y producción sostengan el rumbo de una franquicia que vuelve a apostar por un talento generacional para redefinir su futuro.

