El gobierno de Estados Unidos anunció la asignación de más de mil millones de dólares en asistencia humanitaria y respuesta a desastres para programas operados por UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en una decisión que busca ampliar la cobertura de ayuda en más de 40 países y consolidar un nuevo modelo de financiamiento basado en resultados, rapidez operativa y control del gasto.
La medida forma parte de la estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump tras la firma, en diciembre de 2025, del memorando denominado “Reinicio Humanitario” con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), mecanismo que, según el Departamento de Estado, permitió reestructurar parte de la operación humanitaria internacional mediante la centralización de actividades y la reducción de procesos administrativos.
Del monto anunciado, más de 218 millones de dólares serán destinados a UNICEF, mientras que más de 800 millones serán canalizados al PMA. Las nuevas asignaciones representan la segunda y tercera etapa de un esquema de subvenciones globales que sustituye el modelo anterior de financiamiento fragmentado a través de múltiples proyectos individuales.
De acuerdo con el Departamento de Estado, el nuevo esquema busca eliminar duplicidades, reducir costos operativos y acelerar la movilización de recursos. Bajo este modelo, las organizaciones beneficiarias podrán desplegar ayuda en algunos casos dentro de las primeras 24 horas posteriores a una emergencia.
La administración estadounidense sostiene que la reforma también pretende fortalecer la rendición de cuentas dentro del sistema de Naciones Unidas. Según la información oficial, los recursos serán dirigidos a organismos que acrediten resultados medibles y mecanismos de seguimiento sobre el uso de los fondos.
Las autoridades estadounidenses consideran que la racionalización de cadenas de suministro, particularmente en programas de nutrición, constituye una muestra de los cambios impulsados por la nueva estrategia de financiamiento.
Recursos para crisis humanitarias en varios continentes
Los fondos serán utilizados por UNICEF y el PMA para atender necesidades relacionadas con alimentación, nutrición, salud, protección infantil, logística, agua y saneamiento en países que enfrentan crisis humanitarias prolongadas o emergencias complejas.
Entre los territorios mencionados como prioritarios se encuentran Etiopía, Birmania y Ucrania, donde los organismos internacionales mantienen operaciones de asistencia para millones de personas afectadas por conflictos, desplazamientos o condiciones de inseguridad alimentaria.
El Departamento de Estado informó que la asignación de recursos seguirá un sistema de “hiperpriorización”, diseñado para concentrar el financiamiento en las necesidades consideradas más urgentes. La metodología fue desarrollada por equipos especializados de OCHA y busca evitar la dispersión de recursos entre múltiples programas de impacto limitado.
OCHA presume tiempos récord en distribución de recursos
La decisión estadounidense también se apoya en los resultados reportados por OCHA durante los últimos meses. Según datos presentados por el Departamento de Estado, la agencia logró desembolsar el 88 por ciento de los recursos disponibles en terreno durante un periodo de cuatro meses.
Asimismo, reportó un tiempo promedio de distribución de subvenciones de siete días, cifra que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, supera los registros históricos de programas financiados anteriormente por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
El gobierno estadounidense atribuye estos resultados a sistemas de monitoreo y supervisión que permiten rastrear en tiempo real el flujo de recursos y la ejecución de proyectos financiados con fondos públicos.
Buscan consolidar un modelo centrado en resultados
Funcionarios del Departamento de Estado señalaron que mantienen coordinación permanente con organizaciones implementadoras, entre ellas Catholic Relief Services, UNICEF, el PMA y OCHA, con el propósito de evitar duplicidades y garantizar que la asistencia llegue a las poblaciones objetivo.
La administración estadounidense sostiene que el objetivo es consolidar un modelo de ayuda internacional con mayor capacidad de respuesta ante desastres, menor carga administrativa y mecanismos de evaluación enfocados en resultados verificables.
Con esta nueva asignación, Estados Unidos refuerza su papel como principal financiador de operaciones humanitarias internacionales y apuesta por una reconfiguración de los mecanismos de asistencia bajo criterios de rapidez operativa, supervisión financiera y focalización de recursos en las emergencias consideradas prioritarias.

