Por: Pedro Hugo Montero
Hay personajes cuya mayor virtud era hacer de la torpeza un espectáculo, el Inspector Clouseau destruía medio París antes de descubrir al culpable; Maxwell Smart activaba todas las trampas de KAOS y, por accidente o por suerte, terminaba salvando al mundo; Mr. Bean convertía cualquier misión en un desastre absoluto… pero, de alguna manera, siempre lograba salir bien librado; hasta el Chapulín Colorado llegaba tarde, confundía las pistas, golpeaba al inocente con el Chipote Chillón y acababa resolviendo el caso.
Todos tenían algo en común, eran ridículos, pero resolvían el misterio.
México acaba de crear un personaje nuevo.
La inspectora Clouseau.
Sólo que aquí el culpable sigue libre, y la investigación parece escrita por los hermanos Marx.
El cartón de Chavo del Toro FE JEJEJE ERRE, publicado en El Economista, lo resume con una precisión quirúrgica, Ernestina Godoy aparece disfrazada de payaso, con peluca afro, nariz roja, overol de lunares y una trompetita mientras exige: «¡Más vale que nos tomes en serio, Ken!»
Es imposible no reír, y ése es precisamente el problema, porque la realidad terminó siendo más absurda que la caricatura.
La propia Fiscalía reconoció que el piloto que llevó a Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos estuvo bajo custodia de autoridades mexicanas, volvió a ser detenido por nuevos delitos y, aun así, terminó nuevamente del otro lado de la frontera, es como si Clouseau hubiera capturado al asesino…
…y luego le hubiera pagado el taxi para escapar.
A partir de ahí comenzó la verdadera comedia, en lugar de explicar por qué dejaron escapar la pieza más importante del rompecabezas, la discusión cambió de tema, ahora el protagonista parece ser Ken Salazar, el FBI, la soberanía, los discursos, las conferencias, Todo……menos el piloto.
No sorprende que periodistas con visiones tan distintas como René Delgado, Raymundo Riva Palacio, Sergio Sarmiento, Héctor Aguilar Camín, Carlos Puig, Joaquín López-Dóriga, Javier Solórzano o Raúl Rodríguez Cortés coincidan en la misma pregunta: ¿Cómo dejaron ir al hombre que probablemente sabía más sobre toda la operación?
Cuando periodistas tan distintos llegan a la misma conclusión, quizá el problema no sea la prensa, quizá sea la investigación.
Mientras tanto comenzaron a circular versiones todavía más delicadas.
El analista Mario Di Costanzo sostiene que el caso provocó una fuerte molestia dentro del gabinete presidencial y que incluso se habría ordenado una investigación interna para determinar quién autorizó devolver al piloto a Estados Unidos, esa versión no ha sido confirmada oficialmente, pero revela algo importante, la duda ya no sólo está fuera del gobierno, también parece estar dentro, y entonces aparece el personaje del que nadie quiere hablar demasiado.
Rubén Rocha Moya, durante semanas, todas las rutas del expediente parecen terminar en Sinaloa, no porque exista una acusación judicial pública en su contra, sino porque su nombre aparece una y otra vez en columnas, análisis, redes sociales y en las preguntas que el propio gobierno aún no consigue responder, ahora incluso circula la versión de que podría regresar a la gubernatura, y ahí comienza otro problema.
Si Rocha vuelve, no regresará al mismo despacho que dejó, regresará convertido en uno de los gobernadores más observados de América del Norte, cada decisión será analizada en Palacio Nacional, en Washington, por la oposición, los mercados, y, por supuesto, por los grupos criminales que hoy libran una guerra abierta en Sinaloa.
Gobernar bajo esas circunstancias sería caminar sobre un campo minado, no porque pueda anticiparse una acción específica contra él, sería irresponsable afirmarlo, sino porque en un estado donde convergen una disputa criminal, una investigación internacional y una crisis política, el margen para el error prácticamente desaparece.
La política también se mide por símbolos, y el eventual regreso de Rocha enviaría uno muy poderoso.
La pregunta ya no sería si puede gobernar.
La pregunta sería para quién resulta más incómodo que gobierne, ¿Para la oposición?, ¿Para Washington?, ¿Para el propio gobierno federal?, ¿O para quienes disputan el control criminal de Sinaloa?
Tal vez esa sea la verdadera incógnita de toda esta historia.
Porque el cartón de FE JEJEJE ERRE no se burla únicamente de Ernestina Godoy, se burla de un gobierno que exige ser tomado en serio mientras la realidad parece escrita por Blake Edwards.
Clouseau siempre encontraba al culpable, Maxwell Smart derrotaba a KAOS, Mr. Bean terminaba salvando la misión, hasta el Chapulín Colorado resolvía el caso antes de que aparecieran los créditos.
Aquí seguimos buscando al piloto.
Seguimos preguntándonos quién decidió dejarlo ir.
Seguimos sin saber qué consecuencias políticas tendrá ese error.
Y, si Rubén Rocha Moya regresa al Palacio de Gobierno de Sinaloa, no volverá a un estado en calma.
Volverá al epicentro de una historia que todavía no termina.
Porque, a diferencia de las películas de Clouseau… en esta comedia nadie sabe todavía quién escribirá el último acto.
#DisfrutenLoVotado

