En el último domingo de su ministerio al frente de la Rectoría de la Columna, el presbítero Julio César Fajardo Aguilar dejó a la comunidad un mensaje centrado en la fe, la gratitud y la Eucaristía, tomando como punto de partida el Evangelio de la multiplicación de los panes.
Antes de iniciar la reflexión, anunció que la celebración de despedida se realizará el próximo jueves y confirmó que el siguiente domingo presentará a la comunidad al padre Mario, quien asumirá la atención pastoral del templo, como parte del proceso de entrega de la rectoría.
Lejos de convertir la homilía en un balance personal, el sacerdote condujo a los fieles hacia el pasaje evangélico para sostener una de las afirmaciones centrales de su mensaje: la multiplicación de los panes no debe entenderse únicamente como un ejemplo de solidaridad, sino como un milagro realizado por Jesucristo.
Durante su explicación señaló que el relato bíblico muestra que fue Cristo quien alimentó a la multitud y advirtió que poner en duda ese acontecimiento significaría cuestionar otros pilares de la fe cristiana, como la resurrección. «Nuestro Señor tiene poder», insistió al exhortar a los fieles a confiar plenamente en Dios.
La reflexión dio un giro hacia la realidad cotidiana al cuestionar la cultura del consumo. Retomando la frase bíblica «¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario en lo que no alimenta?», el sacerdote afirmó que muchas personas buscan llenar necesidades profundas mediante compras, entretenimiento o contenidos digitales, aunque esas prácticas no logran satisfacer el corazón humano.
En ese contexto sostuvo que el problema no radica en adquirir bienes, sino en intentar llenar con ellos un vacío que, desde la perspectiva cristiana, únicamente Dios puede colmar.
Más adelante, al comentar la petición de los discípulos para despedir a la multitud, destacó la respuesta de Jesús: «Denles ustedes de comer». Explicó que ese mandato sigue vigente para los cristianos y representa una invitación permanente a hacerse cargo de quien atraviesa alguna necesidad material o espiritual.
También invitó a reconocer las propias limitaciones y ponerlas en manos de Dios, recordando que los discípulos únicamente contaban con cinco panes y dos peces, pero fue precisamente desde esa pobreza donde surgió el milagro.
Uno de los momentos que generó mayor participación entre los asistentes ocurrió cuando preguntó cuántos acostumbraban bendecir los alimentos antes de comer. A partir de esa respuesta desarrolló una reflexión sobre la gratitud, señalando que el mismo Jesucristo agradeció al Padre antes de repartir el pan y que esa actitud abre el camino a la providencia divina.
«El que merece no agradece», expresó al advertir que la costumbre de dar por hecho los bienes recibidos termina debilitando la relación con Dios.
En el tramo final de la homilía, el padre Julio César Fajardo Aguilar condujo la reflexión hacia la Eucaristía, presentada como el cumplimiento del signo de la multiplicación de los panes. Explicó que el mismo Cristo que alimentó a la multitud continúa ofreciendo el verdadero alimento en el pan eucarístico, capaz de saciar el hambre espiritual del ser humano.
Con esa invitación concluyó una de sus últimas predicaciones en la Rectoría de la Columna, dejando a los feligreses un mensaje centrado en la confianza en Dios, la gratitud y la certeza de que, desde la fe cristiana, únicamente Cristo puede llenar plenamente el corazón humano.

