En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, el curling encontró una figura inesperada lejos de los reflectores habituales. Mientras las selecciones compiten por medallas y precisión milimétrica, un trabajador de pista se convirtió en protagonista mundial: Mark Callan, el escocés que realiza el pebbling con un movimiento que recuerda al moonwalk y que lo llevó a ser bautizado como el “Michael Jackson del curling”.
Callan, responsable de preparar la superficie sobre la que se decide cada punto, se volvió viral por la forma en que se desliza sobre el hielo. Su estilo, más cercano a un paso de baile que a una rutina técnica, llamó la atención de millones, aunque él lo toma con humor. “Lo viral ha sido una sorpresa. Cada uno tiene un estilo diferente de pebbling. En mi caso, hacer el moonwalk, o el shuffle, me mantiene estable”, explicó.
Detrás del espectáculo hay un trabajo que sostiene la esencia del curling. Callan pasa hasta 17 horas al día sobre la pista, convirtiendo cada lámina en un lienzo. Todo inicia con agua de los Dolomitas, purificada y utilizada en cantidades que alcanzan los 20 mil litros durante los Juegos. El proceso consiste en rociar capas finas que se congelan al instante, formando pequeñas protuberancias que permiten que las piedras se deslicen y respondan al barrido de los atletas. Sin esa textura, el juego sería imposible. “Si no rociáramos agua, el hielo quedaría completamente plano y la piedra se quedaría pegada”, advierte.
El pebbling es solo el comienzo. Durante cada jornada olímpica, Callan y su equipo monitorean la temperatura del hielo, la del aire, la humedad y el punto de rocío. Cualquier aparición de escarcha podría alterar la fricción y volver impredecible el recorrido de las piedras. La tecnología ha permitido un control más preciso, pero la supervisión humana sigue siendo determinante.
Entre partido y partido, el equipo utiliza una máquina llamada “ice boss” para raspar las piedritas desgastadas y nivelar la superficie antes de aplicar una nueva capa. El objetivo es que cada enfrentamiento se dispute en condiciones idénticas, una responsabilidad que Callan asume con dedicación. “Estamos orgullosos, ponemos mucha dedicación y queremos que las condiciones sean las mejores posibles para los atletas”, afirma.
Mientras el público celebra su peculiar moonwalk, la verdadera importancia de Callan está en la ciencia que sostiene al curling. Su estilo puede acaparar titulares, pero es el hielo que moldea lo que permite que el deporte mantenga su precisión característica. En Milano Cortina 2026, el “rey del hielo” no solo entretiene: garantiza que cada piedra viaje exactamente hacia donde debe ir.

