En su última homilía como rector, el padre Julio describió a la comunidad del Señor de la Columna como su “Monte Tabor”, un espacio donde aseguró haber visto la transformación espiritual de los feligreses. La metáfora, basada en el pasaje bíblico de la Transfiguración, articuló el mensaje central de su despedida: la fe se construye en comunidad y se sostiene en la experiencia compartida.
El sacerdote recordó que la vida parroquial ha sido un ascenso constante, marcado por celebraciones, acompañamiento y trabajo conjunto. “En conclusión, que Dios ustedes han sido mi Tabor. Con ustedes he visto a Jesús transfigurado”, afirmó ante un templo lleno. Destacó que la comunidad ha mostrado fidelidad y compromiso en momentos de celebración y también en situaciones de vulnerabilidad.
Durante la homilía, el padre Julio insistió en que la espiritualidad no se limita a los momentos de plenitud, sino que exige descender a la realidad cotidiana. Retomó las palabras de Pedro en el evangelio para explicar que la tentación de permanecer en el monte debe transformarse en misión. “Señor, que a gusto estamos aquí. Deberíamos de hacer tres chozas”, citó, para luego aclarar que la vida cristiana implica movimiento y servicio.
El sacerdote pidió a los feligreses mantener la unidad y proteger al nuevo pastor que llegará a la comunidad. Recordó que la iglesia no se sostiene en figuras individuales. “La iglesia no es el sacerdote. La iglesia son ustedes y son piedras vivas”, afirmó. Con ello, cerró un ciclo pastoral que definió como un aprendizaje profundo y un ejercicio de acompañamiento mutuo.

