El cordero que quita el pecado y la pregunta incómoda: ¿conocemos realmente a Jesús?

by Enlace Noticias

Durante la celebración dominical en el templo del Señor de la Columna en Morelia, el padre Julio César Guajardo Aguilar desarrolló una reflexión centrada en el inicio del tiempo ordinario dentro del calendario litúrgico y en la figura de Juan el Bautista como punto de partida para profundizar en el significado del encuentro personal con Jesús. La homilía retomó elementos doctrinales, referencias bíblicas y ejemplos cotidianos para explicar la importancia de reconocer a Cristo como el “cordero de Dios” que, según la tradición cristiana, libera del pecado.

El sacerdote explicó que el tiempo ordinario no se refiere a un periodo común, sino a una etapa estructurada en orden cronológico sobre la vida pública de Jesús, desde su bautismo hasta la Semana Santa. Señaló que este periodo permite recorrer de manera continua los episodios fundamentales del Evangelio, como el llamado de los discípulos, los milagros y las parábolas.

A partir del pasaje en el que Juan el Bautista afirma “yo no lo conocía”, el padre Guajardo expuso que el conocimiento al que se refiere el texto no es académico, sino relacional. Indicó que, aunque Juan y Jesús eran familiares, el Evangelio subraya un conocimiento espiritual que implica cercanía y encuentro. Con ello planteó que muchas personas pueden haber escuchado sobre Jesús sin haber tenido una experiencia personal que transforme su vida.

El sacerdote relató ejemplos de la vida cotidiana y referencias culturales para ilustrar la idea del encuentro, destacando que, según la enseñanza cristiana, este encuentro es el que permite dar sentido a la existencia y enfrentar situaciones de vacío o insatisfacción. Señaló que, en la tradición cristiana, la fe no se fundamenta únicamente en ideas o normas, sino en la relación con una persona.

En la segunda parte de la homilía, el padre Guajardo profundizó en la expresión “cordero de Dios”, utilizada por Juan el Bautista. Explicó que esta figura remite al sacrificio pascual del Antiguo Testamento y simboliza la liberación del pueblo. Indicó que, en la interpretación cristiana, Jesús es presentado como aquel que no solo perdona el pecado, sino que lo elimina, tanto en su dimensión personal como en su impacto social.

El sacerdote realizó una dinámica con los asistentes para ejemplificar la idea de que, según la doctrina, es Cristo quien tiene la capacidad de quitar aquello que se considera pecado, y no únicamente la voluntad humana. Subrayó que, desde esta perspectiva, la transformación interior es fruto del encuentro con Jesús y no de un esfuerzo aislado.

Finalmente, el padre Guajardo advirtió sobre la posibilidad de conocer la figura de Jesús sin permitir que transforme la vida, retomando el ejemplo de Judas como un personaje que, pese a convivir con Jesús, no experimentó un cambio interior. Concluyó que, en un contexto marcado por conflictos y tensiones, la propuesta cristiana sigue centrada en la figura de Jesús como respuesta espiritual.

La homilía cerró con un llamado a buscar un encuentro personal con Cristo a través de la oración, la comunidad y la participación litúrgica, destacando que, según la enseñanza expuesta, es este encuentro el que permite afrontar los desafíos personales y sociales.

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