El Consejo de Seguridad exhibe una fractura profunda sobre la reactivación de sanciones contra Irán

by Enlace Noticias

El Consejo de Seguridad de la ONU evidenció una división estructural al debatir la posible reactivación de las sanciones internacionales contra Irán, en una sesión marcada por disputas jurídicas, acusaciones cruzadas y la sombra del colapso del acuerdo nuclear firmado en 2015. Estados Unidos, Francia y el Reino Unido defendieron la validez del mecanismo de reactivación, mientras Rusia y China rechazaron la legitimidad misma de la reunión.

La sesión comenzó con un choque procesal. Rusia pidió cancelar el encuentro al sostener que las resoluciones sobre sanciones “ya no están en vigor desde 2015”, por lo que la reunión “no tiene fundamento”. China respaldó esta postura y denunció una reactivación “fraudulenta” impulsada por los países europeos. Tras una votación de procedimiento —11 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones— el Consejo decidió continuar.

El mecanismo de reactivación vuelve al centro del conflicto

El debate giró en torno al mecanismo de “reactivación” previsto en el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), que permitía restablecer automáticamente las sanciones si Irán incumplía sus compromisos. El E3 —Francia, Alemania y Reino Unido— activó este mecanismo en septiembre de 2025 tras el deterioro progresivo del acuerdo.

Las medidas restablecidas incluyen un embargo de armas y la prohibición de actividades de enriquecimiento y reprocesamiento de uranio. Para Londres, la responsabilidad recae en Teherán. “Es Irán quien siempre se ha negado a disipar las preocupaciones internacionales”, afirmó el embajador británico James Kariuki, acusando a la República Islámica de no cooperar con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Estados Unidos, que preside el Consejo en marzo, exigió la aplicación estricta de las sanciones. “No debemos permitir que Irán siga manteniendo al mundo como rehén”, declaró el embajador Michael Waltz, quien pidió presionar a Rusia y China por bloquear la creación del comité encargado de supervisar las medidas.

Rusia y China cuestionan la legalidad del proceso

Moscú rechazó de manera frontal la postura occidental. Según el embajador Vassily Nebenzia, el mecanismo “no se ha reactivado” porque el acuerdo quedó comprometido tras la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018. En ese contexto, argumentó, los europeos “no podían activar instrumentos previstos en un acuerdo que ellos mismos habían violado”. Afirmó además que Washington carece de “base jurídica y moral” para exigir el restablecimiento de sanciones.

Rusia vinculó la crisis actual con la ofensiva militar israelo-estadounidense del 28 de febrero contra Irán, asegurando que los hechos demuestran que “la solución diplomática no formaba parte de los planes de Estados Unidos y sus aliados”.

China coincidió con Moscú. Su embajador, Fu Cong, sostuvo que Estados Unidos “desencadenó la crisis nuclear iraní” al retirarse del acuerdo y acusó a Washington de sumarse a Israel en una acción militar antes de concluir las negociaciones. Instó a Estados Unidos a “dar marcha atrás” y pidió a los europeos “dejar de avivar las llamas” del conflicto.

El acuerdo de Viena, un legado fracturado

El trasfondo del debate remite al deterioro del acuerdo de 2015. Tras la salida de Washington, Irán comenzó a incumplir compromisos desde 2019, mientras la AIEA perdió acceso a instalaciones clave. En 2025, la agencia alertó sobre reservas de uranio enriquecido al 60 % y reconoció haber “perdido la continuidad de su conocimiento” sobre el programa iraní. Ese mismo año, un enfrentamiento entre Irán e Israel derivó en incursiones estadounidenses en instalaciones nucleares en Fordo, Isfahán y Natanz.

Una crisis en medio de un conflicto regional abierto

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva contra objetivos iraníes, lo que provocó una respuesta de Teherán contra países del Golfo y de Oriente Medio aliados de Washington. El Consejo de Seguridad condenó los ataques iraníes en una resolución aprobada el miércoles. Rusia se abstuvo, calificó el texto de “desequilibrado” y reprochó al Consejo ignorar los ataques israelíes y estadounidenses que precedieron la respuesta iraní.

Un Consejo dividido ante un orden internacional en disputa

La sesión del jueves dejó al descubierto una fractura mayor: la incapacidad de las potencias para acordar cómo contener o gestionar el programa nuclear iraní en un escenario donde la diplomacia ha cedido espacio a la confrontación militar.

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