La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre una crisis sanitaria en el este de la República Democrática del Congo (RDC), donde el avance del virus del Ébola coincide con un escenario de conflicto armado, desplazamientos masivos y hambre aguda que dificulta contener el brote.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que la situación en la provincia de Ituri representa una “catastrófica colisión entre enfermedad y conflicto”, debido a que los ataques armados y la inseguridad están impidiendo el rastreo de contactos, el aislamiento de enfermos y el acceso a servicios de salud.
“No podemos generar confianza comunitaria ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”, declaró el titular de la OMS al referirse a la expansión del virus Ébola Bundibugyo, una cepa identificada por primera vez en Uganda en 2007 y para la cual no existe vacuna ni tratamiento aprobado.
De acuerdo con cifras difundidas por organismos sanitarios y socios internacionales, la RDC acumula casi mil casos sospechosos de ébola y más de 220 muertes sospechosas. Aunque hasta ahora solo una defunción ha sido confirmada por laboratorio, las autoridades sanitarias reconocen que el brote mantiene una rápida expansión. En Uganda ya se reportaron siete casos confirmados relacionados con el mismo brote, incluidos dos trabajadores de la salud y una muerte confirmada.
La propagación se concentra en Ituri, aunque también se reportan contagios en Kivu del Norte y Kivu del Sur, incluidas ciudades como Butembo y Goma, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Las autoridades sanitarias identificaron cadenas de contagio vinculadas a reuniones familiares, cuidados médicos y prácticas funerarias sin medidas de seguridad sanitaria.
La crisis sanitaria ocurre en una de las regiones más violentas del este congoleño, donde operan diversos grupos armados, entre ellos las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), las milicias CODECO y el grupo M23, señalado por Naciones Unidas de contar con respaldo de Ruanda. Un informe de la misión de paz de la ONU documentó ataques contra aldeas, centros de salud y comunidades desplazadas, hechos que provocaron cientos de muertes y nuevos desplazamientos de población.
La violencia también ha profundizado la crisis alimentaria. El último análisis del indicador global de seguridad alimentaria IPC estima que cerca de 10 millones de personas en Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tanganyika enfrentan hambre aguda entre enero y junio de 2026. A nivel nacional, 26.5 millones de personas presentan niveles elevados de inseguridad alimentaria.
“El hambre y la enfermedad son viejas compañeras. Las personas debilitadas por el hambre son mucho más vulnerables a las infecciones”, afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus al advertir sobre el deterioro de las condiciones humanitarias en la región.
La OMS informó además que las malas condiciones carreteras, la inseguridad y los ataques a infraestructura médica están limitando el traslado de ayuda humanitaria y personal sanitario. En varias zonas afectadas, hospitales y clínicas dejaron de operar o funcionan parcialmente debido a la violencia.
UNICEF alertó que los niños se encuentran entre los sectores más afectados, no solo por el contagio del virus, sino por la interrupción de servicios de salud, nutrición y educación. Además, muchos menores han quedado sin padres o cuidadores a causa de la enfermedad, mientras el temor y el estigma complican su integración comunitaria.
Ante este escenario, la OMS desplegó personal de emergencia, suministros médicos y financiamiento para contener el brote, además de reforzar acciones comunitarias en Bunia para combatir la desinformación y recuperar la confianza de la población.
“La confianza de la comunidad es la base de una respuesta de salud pública eficaz”, señaló Julienne Ngoundoung Anoko, quien participa en las labores de respuesta en Bunia. “Sin el apoyo de la comunidad, las medidas de control del brote no pueden tener éxito”, agregó.
La OMS concluyó con un llamado a establecer un alto al fuego que permita el acceso seguro de brigadas médicas y humanitarias a las comunidades afectadas. “Detener esta transmisión del ébola depende enteramente del acceso humanitario”, afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus.

