El desempeño de Ezequiel Durán ha dejado de ser un recurso ocasional para convertirse en un elemento que modifica decisiones dentro del clubhouse de los Rangers. La valoración del manager Skip Schumaker es directa: el dominicano ofrece exactamente lo que un equipo necesita de un utility, desde disponibilidad diaria hasta energía constante, pasando por la capacidad de ejecutar detalles que no siempre aparecen en la estadística.
Schumaker explicó que su aporte va más allá de la versatilidad defensiva. “No hay nadie que aporte más energía, juegue o no”, señaló durante la última serie en casa. “Esos jugadores son extremadamente valiosos. Cuando los demás están un poco cansados, él es el que les da energía y los motiva. Hace que sea difícil no incluirlo en la alineación. Así de bien está jugando”.
Los números respaldan esa afirmación. Tras la victoria 6-1 sobre los Yankees, Durán registra línea de .303/.365/.461 en 28 juegos, con apariciones en cinco posiciones distintas: segunda base, jardín izquierdo, tercera base, jardín derecho y campocorto. Su presencia se ha vuelto indispensable en un equipo que perdió a Josh Smith por lesión y que aún ajusta tras la salida de Marcus Semien en el cambio con los Mets.
El dominicano inició la pretemporada con el club grande, pero no fue sino hasta la ausencia de Smith y su propio repunte ofensivo que se abrió un espacio estable en la alineación. Schumaker destacó que su evolución en el plato no es casualidad. “Está usando todo el campo. Se está convirtiendo en un buen bateador. Se ha ganado más tiempo de juego y más turnos al bate con su rendimiento. Uno se gana esas oportunidades”.
El proceso incluye trabajo interno. El manager subrayó la influencia del analista Bobby Bandalo y del coach boricua Alex Cintrón en la preparación de Durán. “Alex ha sido increíble para él, explicándole cada turno al bate y en qué debe fijarse”, apuntó. “Hay que reconocerle a Durán que ha sido disciplinado en esas reuniones y lo ha aplicado en el juego. Muchos jugadores dicen una cosa y luego hacen otra en el plato. Él ha llevado esto al siguiente nivel”.
Durán ya había mostrado destellos en 2023, cuando cubrió la ausencia de Corey Seager antes del Juego de Estrellas, pero su producción cayó en la segunda mitad y no logró consolidarse en 2024-25. En 2026, su inicio de campaña sugiere un ajuste más profundo, sostenido por disciplina, preparación y un rol que se expande conforme avanza el calendario.
Para los Rangers, su aporte representa más que un bate oportuno: es una pieza que equilibra la alineación, sostiene la energía del grupo y responde a un plan que exige versatilidad y ejecución constante. El reto será mantener ese nivel en un año donde cada detalle puede definir el rumbo del equipo.

