Sin parte de su alineación habitual, los Dodgers encontraron respuestas en su profundidad ofensiva y en el trabajo desde el montículo para imponerse 5-2 y dividir la serie de cuatro juegos, resultado que además los devuelve al primer lugar del Oeste de la Liga Nacional con marca de 26-18.
La ausencia de Shohei Ohtani, en descanso programado, y de Mookie Betts, fuera para administrar su carga de trabajo, reconfiguró el orden al bat y trasladó la responsabilidad al resto del lineup. La respuesta fue inmediata.
Will Smith, colocado como primer bate por primera vez en su carrera, abrió el juego con cuadrangular al jardín derecho-central ante el abridor Landen Roupp. El batazo, proyectado en 390 pies, representó apenas el segundo jonrón permitido por el lanzador en la temporada y marcó el tono ofensivo desde el inicio.
Antes del encuentro, el manager Dave Roberts respaldó la decisión de modificar el orden ofensivo. “Simplemente siento que nada lo altera. No importa en qué posición lo pongas, responde. Sentí que darle la oportunidad de tomar cinco turnos mientras manteníamos a los demás en sus lugares habituales tenía mucho sentido. Simplemente confío en él”, señaló.
En el montículo, Emmet Sheehan sostuvo la ventaja con una apertura de calidad, limitando el daño y manteniendo bajo control a la ofensiva rival durante sus entradas de trabajo.
El desarrollo del juego se mantuvo contenido hasta la quinta entrada, cuando los Gigantes lograron acercarse con un jonrón dentro del parque de Jung Hoo Lee por la línea del jardín izquierdo, una jugada que recortó la diferencia y presionó el marcador.
Sin embargo, los Dodgers respondieron con paciencia en la caja de bateo y marcaron diferencia en la sexta entrada, episodio en el que lograron despegarse de forma definitiva. A partir de ese momento, el relevo sostuvo la ventaja sin permitir una nueva reacción.
El resultado no sólo equilibra la serie, también expone la capacidad del equipo para sostener producción ofensiva sin sus principales figuras en el orden al bat, en un momento en el que la pelea por el liderato divisional se mantiene cerrada.

