En una intervención marcada por cifras y advertencias, la diputada federal Ana González González sostuvo que la economía mexicana enfrenta un estancamiento profundo que contrasta con el discurso oficial de estabilidad. Durante la Agenda Política de la Comisión Permanente, la legisladora expuso que el crecimiento del Producto Interno Bruto en 2025 oscila apenas entre 0.4 y 0.7 por ciento, mientras que para 2026 se proyecta un incremento de solo 0.5 por ciento, niveles que calificó como insuficientes para atender las necesidades del país.
González subrayó que el deterioro del mercado laboral es uno de los signos más visibles de esta situación. Señaló que el empleo informal aumentó en más de 1.5 millones de plazas entre octubre de 2024 y octubre de 2025, lo que representa un crecimiento de 55.7 por ciento, mientras que el empleo formal disminuyó. Esta tendencia, afirmó, deja a millones de personas sin acceso a seguridad social, aguinaldo, prima vacacional ni mecanismos de retiro.
La diputada también denunció el incremento de hasta 35 por ciento en los seguros de gastos médicos, lo que, dijo, profundiza la vulnerabilidad de las familias. Recordó que la deuda pública continúa en ascenso y que entre 15 y 17 por ciento del presupuesto federal se destina al pago de intereses, recursos que podrían orientarse a sectores como salud y seguridad.
En su posicionamiento, González afirmó que la inflación y la carga fiscal están reduciendo la capacidad adquisitiva del salario mínimo. Acusó al Gobierno Federal de impulsar un modelo que, desde su perspectiva, conduce a un país endeudado y con menos libertades. Reiteró que el PRI votó en contra de las medidas económicas recientes y que su bancada seguirá defendiendo la soberanía y el bienestar de la población.
La legisladora lamentó que desde tribuna se insista en presentar un panorama de perfección. Llamó a reconocer la realidad económica y a “levantar la voz” para que el salario rinda a las familias mexicanas. Concluyó señalando que, a su juicio, el rumbo actual no favorece el crecimiento y coloca al país en una situación de mayor fragilidad.
El debate dejó ver la distancia entre las narrativas oficiales y las preocupaciones expresadas por la oposición, en un contexto legislativo donde la discusión económica se perfila como uno de los temas centrales del periodo.

