El periódico católico Desde la Fe afirmó en su editorial de esta semana que las irregularidades detectadas en el examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) representan una señal de una transformación cultural en la que el éxito comienza a valorarse por encima de la verdad y de los principios éticos.
En el texto editorial, el semanario sostiene que, más allá del caso específico, preocupa la reacción generada en redes sociales, donde una parte de la conversación se centró en la eficacia de las herramientas utilizadas para cometer el fraude y en la posibilidad de evadir los controles, en lugar de cuestionar la gravedad del engaño.
La publicación plantea que ninguna sociedad puede sostenerse bajo la lógica de que el fin justifica los medios, ya que ello debilita la confianza que permite el funcionamiento de las instituciones y de la vida pública.
La editorial señala que la confianza social descansa en la certeza de que médicos, ingenieros, jueces y servidores públicos alcanzaron sus responsabilidades mediante preparación, conocimiento y rectitud. Advierte que, si la mentira deja de generar rechazo y el engaño comienza a considerarse una habilidad digna de reconocimiento, esa confianza se erosiona.
A partir de los hechos registrados en el proceso de admisión de la UNAM, Desde la Fe plantea un cuestionamiento sobre el modelo de formación que reciben las nuevas generaciones y el tipo de sociedad que se busca construir.
Como parte de su reflexión, el periódico retoma pasajes de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, donde el Pontífice advierte que el mayor riesgo contemporáneo no radica en el desarrollo tecnológico, sino en la adopción de una lógica que mide el valor de las personas por su eficiencia, productividad o utilidad, dejando de lado su dignidad.
La editorial considera que el fraude cometido por algunos aspirantes a la UNAM ejemplifica esa tendencia, al privilegiar el rendimiento y los resultados sobre la integridad y la verdad.
Asimismo, recuerda las palabras del Evangelio de san Juan: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6), para sostener que la forma de alcanzar una meta tiene el mismo peso que el objetivo mismo y que no existe un triunfo auténtico cuando este exige renunciar a la verdad.
En otro de los fragmentos citados de Magnifica Humanitas, León XIV afirma que «cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad».
La editorial concluye con un llamado a reflexionar sobre los valores que se transmiten a las nuevas generaciones y plantea una pregunta central: si la inteligencia consiste en encontrar el atajo para alcanzar una meta o en elegir el bien incluso cuando nadie observa. Para Desde la Fe, la respuesta definirá el futuro de los estudiantes y el modelo de sociedad que se construya, colocando la dignidad y la verdad como principios rectores de las decisiones colectivas.

