El coordinador de los comités de defensa ambiental del municipio de Madero, Memo Saucedo, expuso un testimonio directo sobre afectaciones ambientales y económicas en la zona sur de Morelia, donde aseguró que se registra tala constante, contaminación de manantiales y prácticas de control sobre la actividad resinera.
Saucedo describió la situación en la región: “Al sur de Morelia es donde están haciendo toda la tala, están acabando con todo, donde hay manantiales, todo se está acabando”.
Relató que el 8 de marzo detectó contaminación en el manantial del que obtiene agua para su vivienda: “Me percaté de que estaba contaminado. Alguien fue y le tiró un líquido”. Añadió que el depósito natural donde se concentra el agua, una olla prehispánica de piedra y barro, también presentó residuos: “Cuando fui a sacar la muestra me quedó en los dedos aceite. Quiero pensar que es aceite quemado, porque olía como a petróleo, gasolina”.
El coordinador expresó preocupación por otros manantiales de mayor tamaño ubicados más abajo en la zona: “Si ya lo hicieron a 50 metros de mi casa, donde viven personas, qué se espera donde está más retirado”.
Además de los daños ambientales, Saucedo denunció afectaciones económicas a los recineros de la región. Señaló que operadores externos han intervenido en la fijación de precios: “El kilo de resina estaba en 25 pesos. Ahora lo están pagando a 16.50, a 16 pesos. Controlan el precio de la resina, controlan el precio de la madera, controlan lo del ganado”.
Indicó que alrededor de 50 recineros del sur de Morelia podrían estar afectados, junto con sus familias: “Si yo tengo un monte, llevo a mi familia a trabajar. Trabajan mis hijos, trabaja mi esposa y todos somos afectados”. También denunció concentración de tierras en la zona: “Una sola persona tiene 2,000 hectáreas de monte. Les da por partes a ciertas personas para que lo trabajen a medias”.
Saucedo afirmó que las autoridades no han atendido las denuncias presentadas por los habitantes: “Pedimos que pongan atención, que nos ayude el gobierno. No nos hacen caso, nos ignoran”. El testimonio fue presentado como parte de las denuncias comunitarias sobre el deterioro ambiental y las dinámicas económicas que afectan a habitantes y trabajadores forestales del sur de Morelia.

