“Denuncian plagio de textiles purépechas en evento oficial: Secretaría de Turismo de Michoacán en el centro de la polémica”

by Enlace Noticias

La influencer y activista en favor de los derechos de los pueblos indígenas, Luz Valdez, denunció públicamente a través de sus redes sociales un caso de apropiación indebida de elementos culturales purépechas durante la inauguración del Tianguis Turístico celebrado en Tijuana, Baja California. De acuerdo con su testimonio, la Secretaría de Turismo de Michoacán habría utilizado imitaciones industriales de los tradicionales gabanes purépechas en una presentación que buscaba representar la danza de los viejitos, uno de los íconos culturales más representativos del estado.

La crítica central radica en que las prendas utilizadas durante el evento —telas sublimadas o impresas— no correspondían a los auténticos gabanes elaborados artesanalmente en telares de pedal por comunidades obreras de Michoacán. Según explicó Valdez, este hecho constituye un agravio para los artesanos locales, pues minimiza el valor cultural, económico y simbólico de su trabajo.

“El trabajo de los artesanos merece ser exhibido y portado con dignidad en estos eventos. Usar copias es reducir su cultura a una utilería”, expresó Valdez en uno de sus videos. La activista compartió imágenes del evento donde se observa que, salvo un participante —quien también es artesano del cobre martillado—, ningún funcionario portaba una prenda tradicional auténtica.

Tras la difusión del video, Valdez recibió una llamada del secretario de Turismo de Michoacán, Roberto Monroy. La conversación, posteriormente continuada por escrito, incluyó el reconocimiento de que se había cometido un error. Monroy aseguró que se buscaría enmendar la situación con la compra de 100 gabanes auténticos y el retiro de la publicación oficial que celebraba la presentación, aunque esta última, según Valdez, seguía activa al momento de su revisión.

La denuncia se intensificó cuando personal de marketing de la Secretaría de Turismo justificó la decisión como parte de una “activación de marketing” y no una “representación cultural”. Para Valdez, esta postura refleja una profunda desconexión institucional con el valor cultural del textil artesanal, al considerar que su uso comercial invalida su carga simbólica.

A lo largo de su pronunciamiento, Valdez también recordó la existencia de una ley vigente para la protección del patrimonio cultural de los pueblos indígenas y afromexicanos. “No se trata sólo de una cuestión moral, es también un asunto legal”, puntualizó, destacando que dentro del gobierno participaron múltiples personas en la ejecución de este acto sin que ninguna objetara el uso de las imitaciones.

La reacción de la Secretaría fue criticada también por otros comentarios en redes sociales emitidos por funcionarios, quienes minimizaron la situación y desviaron el foco hacia el reconocimiento externo de Michoacán, en lugar de atender directamente la queja de las comunidades afectadas.

Este caso plantea nuevamente la tensión entre turismo y cultura en el contexto mexicano. Mientras los gobiernos buscan proyectar una imagen atractiva de sus regiones, la omisión del respeto a los elementos identitarios de los pueblos originarios abre un debate urgente sobre apropiación cultural, políticas públicas, y el lugar que ocupan los creadores tradicionales dentro de la narrativa oficial.

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