Cumbre internacional analiza riesgos y vulnerabilidad de los cables submarinos que sostienen el tráfico global de internet

by Enlace Noticias

La infraestructura que permite el flujo diario de datos en el mundo —una red de 1,7 millones de kilómetros de cables submarinos— centra la atención de la Segunda Cumbre Internacional sobre la Resiliencia de los Cables Submarinos, que inicia en Oporto, Portugal. Aunque la conectividad digital se percibe como inmediata y estable, el 99% del tráfico internacional de internet depende de estos cables de fibra óptica instalados en el fondo marino, cuya protección se ha convertido en un asunto estratégico para gobiernos, operadores y organismos multilaterales.

Tomas Lamanauskas, vicesecretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), explicó que esta red constituye la base silenciosa de la economía digital global, por la que circulan transacciones valoradas en billones de dólares y servicios esenciales como banca, educación, salud y comunicaciones. Recordó que, pese a su relevancia, la infraestructura enfrenta riesgos crecientes derivados tanto de fenómenos naturales como de actividad humana. Cada año se registran entre 150 y 200 incidentes, la mayoría vinculados a anclas de barcos y operaciones de pesca de arrastre. En 2024, daños en cables del Mar Rojo interrumpieron hasta 25% del tráfico de datos entre Europa y Asia, evidenciando la fragilidad de la red.

La dependencia de regiones enteras de un número limitado de rutas incrementa la vulnerabilidad. Lamanauskas citó el caso de Tonga, que ha sufrido interrupciones prolongadas por terremotos, erupciones volcánicas y fallas operativas, dejando a la población sin acceso a servicios digitales esenciales. En mercados financieros, incluso retrasos de milisegundos pueden alterar operaciones de alto volumen, lo que subraya la importancia de mantener rutas diversificadas y sistemas de respaldo.

La infraestructura enfrenta además un desafío de envejecimiento: parte de los cables instalados durante el auge tecnológico de principios de los años 2000 se acerca al final de su vida útil estimada en 25 años. La reparación de daños requiere permisos, coordinación entre jurisdicciones y disponibilidad de buques cableros, lo que puede prolongar los tiempos de respuesta durante semanas o meses. La instalación de nuevos cables implica procesos de planificación de varios años y costos que pueden alcanzar cientos de millones de dólares.

La UIT, como organismo especializado de la ONU, impulsa estándares, coordinación técnica y medidas para agilizar permisos y fortalecer la resiliencia de la red. Aunque no opera ni repara cables, trabaja en la creación de marcos que faciliten la prevención de daños y la respuesta ante incidentes. Lamanauskas destacó que la capacidad de transmisión de los cables ópticos ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas, impulsando el desarrollo de internet y la demanda global de datos.

La cumbre de Oporto reúne a gobiernos, operadores y expertos para analizar estrategias de protección, mantenimiento y expansión de esta infraestructura crítica. Las conclusiones orientarán acciones para reforzar la conectividad global en un contexto de creciente dependencia digital y riesgos operativos que pueden afectar a miles de millones de usuarios. Así se mueve el tablero, así se mueve el poder.

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