Cristopher Sánchez pierde una racha histórica y sale ovacionado en triunfo de Filis

by Enlace Noticias

La racha terminó, pero la historia ya estaba escrita.

Después de más de cinco semanas sin permitir una sola carrera, el lanzador dominicano Cristopher Sánchez finalmente vio caer una de las marcas más extraordinarias de la temporada. Sin embargo, el momento no estuvo acompañado de silencio ni frustración en las tribunas del Citizens Bank Park. Al contrario. Cuando un sencillo de Jackson Merrill empató el juego en la séptima entrada, los aficionados de Filadelfia se pusieron de pie para reconocer una actuación que ya formaba parte de los libros de récords.

La noche terminó con victoria de los Filis por 3-2 sobre los Padres de San Diego, pero el centro de atención estuvo sobre el zurdo dominicano, cuya cadena de 50.2 entradas consecutivas sin permitir carrera llegó a su fin, estableciendo un nuevo récord para la franquicia y convirtiéndose en la racha más larga registrada por un lanzador zurdo.

“Es algo que nunca imaginé en mi vida que lograría hacer”, declaró Sánchez después del encuentro.

El duelo comenzó bajo la expectativa de ver hasta dónde podría extenderse una marca que había captado la atención de todo el béisbol. Cada inning sin daño acercaba más al dominicano a nombres históricos y a registros que parecían fuera de alcance al inicio de la temporada.

Durante seis entradas completas, Sánchez mantuvo el control del encuentro. Su repertorio volvió a generar contacto débil y swings fallidos, una constante que ha acompañado su temporada.

La amenaza definitiva apareció en la séptima entrada.

Con dos outs, Ty France conectó un doblete por la línea del jardín izquierdo. Un bateador después, Jackson Merrill encontró un sinker en cuenta de 0-1 y conectó un sencillo al jardín izquierdo que permitió la anotación del empate.

El hit puso fin a la racha.

Entonces ocurrió una escena poco común en las Grandes Ligas.

Mientras Merrill permanecía en primera base y la carrera cruzaba el plato, el público comenzó a ovacionar al lanzador dominicano. La reacción fue creciendo hasta obligar a detener momentáneamente el encuentro. Incluso el umpire principal Hunter Wendelstedt permitió que el reconocimiento se prolongara mientras Sánchez permanecía sobre el montículo.

La ovación duró más de un minuto.

“Es increíble. Todo el mérito para él. Es impresionante lo que acaba de hacer”, comentó Merrill. “Le dije a Harper: ‘Nunca me había sentido tan mal por impulsar una carrera’”.

Desde la receptoría, J.T. Realmuto también reconoció el momento.

“Fue increíble. Así son nuestros aficionados: saben apreciar la grandeza”.

Sánchez respondió retirando el último out del episodio para completar una labor de siete entradas, una carrera permitida y ocho ponches. Su efectividad quedó reducida a 1.46, una cifra que refleja el dominio que ha mostrado durante toda la campaña.

Sin embargo, al abandonar el terreno mostró otra faceta de su personalidad competitiva. Golpeó su guante con evidente frustración por haber permitido la anotación que puso fin a la racha.

“Tiendo a ser demasiado duro conmigo mismo”, reconoció. “Creo que debería ser un poco más flexible en ese sentido, pero así soy yo, así es como hago las cosas”.

La magnitud de lo conseguido comenzó a tomar forma conforme aparecieron las comparaciones históricas.

Con sus 50.2 entradas consecutivas sin aceptar carrera, Sánchez superó registros construidos por figuras como Cy Young, Zack Greinke y Bob Gibson. Desde 1893, cuando el montículo fue colocado a la distancia actual, únicamente cuatro lanzadores han registrado rachas más largas dentro de una misma temporada.

La lista está encabezada por Orel Hershiser con 59 entradas en 1988, seguido por Don Drysdale con 58 en 1968, Walter Johnson con 55.2 en 1913 y Jack Coombs con 53 en 1910.

El dominicano ocupa ahora el quinto lugar de todos los tiempos en ese listado.

Pero hubo una referencia que tuvo un significado especial para él.

Cuando fue informado de que había superado la marca de 35 entradas consecutivas sin permitir carrera establecida por el dominicano Pedro Martínez en 2002, comenzó a dimensionar el alcance de lo que estaba construyendo.

“A veces se me cruzaba por la mente durante las salidas, pero trataba de no distraerme demasiado con eso”, explicó Sánchez. “Incluso le dije a mi familia: ‘Oigan, no hablemos de esto’. Pero lo disfruté muchísimo. Me encantó cada minuto”.

El mánager interino Don Mattingly ya había advertido antes del encuentro la rareza de lo que estaba ocurriendo.

“No se ven cosas así muy a menudo. Es una de esas cosas que simplemente no ocurren con frecuencia. No sé si he visto algo realmente mejor que esto”, señaló.

Después de la anotación de San Diego, los Filis respondieron de inmediato.

Realmuto conectó un cuadrangular que devolvió la ventaja a Filadelfia en la parte baja del séptimo episodio. Más tarde, Kyle Schwarber añadió su jonrón número 23 de la temporada para asegurar el triunfo.

“Todavía me estaba reprochando haber pedido esa recta a Merrill”, confesó Realmuto. “Así que me alegró poder ir a batear y hacer un buen swing”.

Bryce Harper resumió la sensación que existe dentro del clubhouse respecto al nivel mostrado por Sánchez.

“No es por restarle mérito a la racha ni nada, pero ha estado haciendo esto durante tanto tiempo que parece que lleva un par de años en una racha así”.

Cuando cayó el último out, la marca histórica había terminado, pero el legado de esas 50.2 entradas seguía intacto. Lo único que parecía quedar pendiente para el dominicano era enfrentar una tarea distinta.

“Son muchísimos mensajes”, dijo entre risas. “Ni siquiera puedo usar mi teléfono ahora mismo. Tengo 200 mensajes en la aplicación de texto, 200 mensajes en Instagram, y así en todas las redes sociales. Es demasiado en este momento”.

La racha terminó en la séptima entrada. El reconocimiento, en cambio, apenas comenzaba.

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