Conflicto entre Estados Unidos e Irán elevará costos y frenará crecimiento en América Latina: CEPAL

by Enlace Noticias

Las hostilidades entre Estados Unidos e Irán amenazan con prolongar durante 2026 sus efectos sobre las economías de América Latina y el Caribe, aun cuando ambas naciones retomen las negociaciones diplomáticas, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en un nuevo informe que identifica un incremento en los precios de la energía como uno de los principales factores de riesgo para la región.

El organismo proyectó que el precio promedio del petróleo durante este año será entre 20 y 25 por ciento superior al registrado en 2025, situación que impactará las finanzas públicas, el comercio exterior, la inflación y el poder adquisitivo de los hogares.

El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que las hostilidades «vuelven a poner de manifiesto la magnitud de la interdependencia de la economía mundial y la rapidez con que las disrupciones y los choques se transmiten entre países y regiones», al advertir que los efectos del conflicto rebasan el ámbito geopolítico y alcanzan de forma directa a las economías nacionales.

El informe señala que el encarecimiento de los combustibles, los fertilizantes y el transporte internacional ya comenzó a reflejarse en los mercados, mientras aumenta la incertidumbre financiera y disminuye el margen de los bancos centrales para continuar reduciendo las tasas de interés.

La CEPAL subrayó que, aunque eventualmente disminuyan las hostilidades, la recuperación de la actividad productiva en los países del golfo Pérsico, el tránsito por el estrecho de Ormuz y las cadenas globales de suministro no será inmediata debido a los riesgos de seguridad, los elevados costos logísticos y las primas del transporte marítimo.

Entre marzo y junio, parte del impacto ya se trasladó a los mercados internacionales. En abril, el petróleo Brent alcanzó un promedio de 120 dólares por barril, casi 70 por ciento por encima de los niveles previos al inicio de las hostilidades. Durante el mismo periodo, los fertilizantes incrementaron su precio en 44 por ciento y la urea registró un aumento de 82 por ciento. La gasolina, el diésel y el combustible para aviación también presentaron alzas de entre 64 y 74 por ciento.

El organismo advirtió que otros efectos se manifestarán de manera gradual. El incremento en los costos de la energía y de los fertilizantes podría trasladarse durante los próximos meses a la producción agrícola, el transporte de mercancías y, finalmente, al precio de los alimentos.

La CEPAL indicó que el impacto económico no será uniforme. Los países exportadores netos de petróleo y gas, entre ellos Guyana, Venezuela, Trinidad y Tabago, Colombia, Brasil y Ecuador, podrían registrar mayores ingresos por exportaciones y recaudación fiscal.

Sin embargo, la mayoría de los países latinoamericanos son importadores netos de energía y enfrentarán un incremento en el costo de sus compras externas. Centroamérica, Haití y República Dominicana registrarían un deterioro equivalente a 0.9 puntos porcentuales de su producto interno bruto, mientras que los países del Caribe que no exportan hidrocarburos tendrían pérdidas cercanas a 0.5 puntos del PIB. Incluso economías sudamericanas como Chile y Perú enfrentarían un aumento en su factura energética.

El informe identifica seis canales mediante los cuales el conflicto afecta a la región: el comercio internacional, las finanzas públicas, la inflación, la desaceleración del crecimiento económico mundial, el encarecimiento del crédito y las decisiones de política monetaria relacionadas con las tasas de interés.

Para las familias, el impacto inmediato será la reducción del poder adquisitivo. El aumento en el precio de los combustibles incrementa el costo del transporte y de la distribución de bienes, mientras que el encarecimiento de los fertilizantes representa un riesgo para la seguridad alimentaria al elevar los costos de producción agrícola.

La CEPAL también alertó que una inflación persistente podría obligar a los bancos centrales a mantener por más tiempo tasas de interés elevadas, limitando el acceso al crédito, reduciendo la inversión y debilitando el consumo.

Asimismo, la incertidumbre geopolítica podría fortalecer al dólar frente a las monedas latinoamericanas, encareciendo las importaciones y aumentando el costo del servicio de la deuda denominada en esa divisa.

Aunque América Latina y el Caribe mantiene una menor dependencia directa del golfo Pérsico que otras regiones y genera más del 64 por ciento de su electricidad mediante fuentes renovables, la CEPAL concluyó que esas condiciones no son suficientes para aislar a la región de un choque internacional que seguirá presionando los precios, el financiamiento y la actividad económica durante el resto del año y buena parte de 2026.

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