La crisis que enfrenta el Hospital Comunitario Carácuaro-Nocupétaro escaló este miércoles a las carreteras de la región, luego de que habitantes y trabajadores del sector salud bloquearan la vía que comunica a ambos municipios para exigir una respuesta a las carencias que, aseguran, mantienen al nosocomio al borde de la inoperancia.
La movilización ocurrió después de diez días de paro laboral en áreas administrativas del hospital, donde personal afiliado al Sindicato de Trabajadores Descentralizados de Servicios de Salud de Michoacán “Gral. Lázaro Cárdenas” y otras expresiones sindicales denunció que no existen condiciones mínimas para brindar atención médica, debido a la falta de medicamentos, insumos, equipo, instrumental y personal.
Los manifestantes sostienen que la situación no sólo afecta a la plantilla laboral, sino que representa un riesgo para la población que depende de este centro hospitalario, considerado la única unidad de segundo nivel para una amplia zona de Tierra Caliente. El hospital atiende a más de seis mil personas sin seguridad social, incluidas familias de comunidades rurales que recorren entre dos y cuatro horas para acceder a servicios de urgencias, partos o cirugías básicas.
Entre las denuncias presentadas destaca la falta de operación del área de lavandería desde el año pasado. De acuerdo con el personal, esta situación ha provocado acumulación de sábanas contaminadas y escasez de ropa estéril para quirófano, hospitalización y atención de partos. A ello se suma el estado del laboratorio, donde reportan problemas de limpieza y la presencia de plagas de ratones y cucarachas, condiciones que, advierten, convierten un área esencial para el diagnóstico en un posible foco de infección.
La infraestructura también enfrenta problemas derivados de la falta de mantenimiento. El hospital permanece sin sistema de aire acondicionado, a pesar de que en esta región las temperaturas superan los 40 grados centígrados. Según los trabajadores, esta situación afecta a pacientes con cuadros febriles y complica la conservación de biológicos y otros insumos médicos sensibles.
El déficit de personal es otro de los puntos expuestos durante la protesta. Los empleados señalaron que, tras el cambio de funciones del técnico radiólogo, quien fue asignado a labores de intendencia, personal de vigilancia realiza la toma de radiografías. Asimismo, indicaron que el hospital carece de químicos especializados y de personal de psicología, lo que limita la capacidad de respuesta en distintas áreas de atención.
A las carencias operativas se suma el desabasto de medicamentos, una problemática que, aseguran, se mantiene de manera permanente y que ha generado inconformidad entre pacientes y familiares, quienes en muchos casos deben adquirir los tratamientos por cuenta propia.
Los trabajadores también denunciaron un ambiente de acoso y hostigamiento laboral, por lo que exigieron la destitución del director del hospital, Elmer Pineda Martínez, y del administrador, Abel Chávez Ortega, a quienes responsabilizan por omisiones en sus funciones y por permitir que las condiciones del nosocomio continúen deteriorándose.
Otro de los temas que generó inconformidad es la reciente instrucción para cobrar servicios médicos y hospitalarios a pacientes que no presenten, al momento de recibir atención, las constancias de no derechohabiencia del IMSS o del ISSSTE. Para los inconformes, esta medida representa una barrera adicional para una población que, en gran medida, depende exclusivamente de este hospital.
Ante este escenario, las y los trabajadores hicieron un llamado al coordinador de IMSS Bienestar en Michoacán, Axayácatl Marín Correa, y al secretario de Salud estatal, Elías Ibarra Torres, para que intervengan de manera inmediata y atiendan las demandas relacionadas con personal, equipamiento, medicamentos e infraestructura.
Mientras no exista una respuesta oficial, la protesta y el bloqueo carretero reflejan el creciente descontento de trabajadores y habitantes de la región, quienes advierten que el deterioro del Hospital Comunitario Carácuaro-Nocupétaro ha dejado de ser un conflicto laboral para convertirse en un problema de salud pública que afecta a miles de personas en la Tierra Caliente michoacana.

