La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó más de 900 casos sospechosos de la cepa Bundibugyo del ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y 220 muertes sospechosas, en un escenario marcado por la expansión acelerada del virus, la desconfianza comunitaria y la violencia contra el personal sanitario.
El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, informó que el brote avanza “más rápido de lo que los trabajadores de la salud pueden contenerlo”, lo que llevó a declarar la situación como una emergencia de salud pública de preocupación internacional. La evaluación del riesgo en la RDC pasó de alta a muy alta, mientras países vecinos como Uganda —donde se han confirmado cinco casos y una muerte— se mantienen en alerta elevada.
Centros de tratamiento incendiados en medio de tensiones locales
En el este de la RDC, la respuesta enfrenta obstáculos derivados de la desconfianza hacia las autoridades externas. En los últimos días, dos centros de tratamiento fueron incendiados, en una región afectada por combates y desplazamientos masivos que superan las 100.000 personas.
Marie Roseline Belizaire, directora de Respuesta a Emergencias de la OMS África, señaló que los ataques están vinculados a campañas de desinformación que circulan en redes sociales, lo que ha ralentizado las investigaciones de casos y limitado el acceso de los equipos de salud a las comunidades afectadas.
Restricciones en funerales generan enojo y resistencia
Las medidas para reducir la transmisión también han provocado tensiones. Las autoridades prohibieron vigilias funerarias con más de 50 personas, una decisión que ha generado enojo entre la población. Soldados y policías vigilan los entierros realizados por equipos sanitarios, en un intento por evitar prácticas que incrementen el riesgo de contagio.
Belizaire explicó que la OMS trabaja con líderes y curanderos tradicionales para fortalecer la participación comunitaria y mejorar la seguridad del personal externo. Las familias pueden despedirse de sus seres queridos, pero no se les permite tocar el cuerpo. “Ofrecemos a la familia equipo de protección para que puedan ayudar a colocar a su ser querido en una bolsa para cadáveres y rezar por ellos”, afirmó.
Sin vacunas ni tratamientos aprobados
A casi dos décadas de los primeros brotes, no existen vacunas ni tratamientos aprobados para el virus Bundibugyo. La OMS recomendó priorizar dos anticuerpos en ensayos clínicos y evaluar el antiviral obeldesivir como posible tratamiento para contactos de alto riesgo.
La agencia ha destinado 3,9 millones de dólares de su Fondo de Contingencia para Emergencias para ampliar operaciones en terreno, que incluyen rastreo de contactos, fortalecimiento de laboratorios, manejo de casos, control de infecciones y comunicación de riesgos.
El avance del brote, la violencia contra centros de salud y la resistencia comunitaria configuran un escenario crítico que exige, según la OMS, una respuesta coordinada y sostenida para contener la propagación del virus en la región.

