Banxico advierte desaceleración económica, presiones inflacionarias sectoriales y riesgos a la baja para 2026

by Enlace Noticias

La minuta 121 de la Junta de Gobierno del Banco de México, correspondiente a la decisión de política monetaria del 18 de diciembre de 2025, revela un diagnóstico marcado por la desaceleración económica, la persistencia de presiones inflacionarias en componentes específicos y un balance de riesgos inclinado a la baja para el crecimiento en 2026. La sesión, realizada el 17 de diciembre por enlaces virtuales, reunió a la gobernadora, subgobernadores y representantes de la Secretaría de Hacienda.

En el análisis del entorno externo, la mayoría de los integrantes señaló que la economía global continuó moderando su ritmo en el cuarto trimestre de 2025, en un contexto de incertidumbre derivado de la política comercial de Estados Unidos y de ajustes heterogéneos entre países. Se destacó que los mercados laborales en economías avanzadas muestran señales de relajamiento y que la inflación mantiene comportamientos diferenciados, con persistencia en servicios y repuntes acotados en energéticos y alimentos. La Reserva Federal redujo su tasa por tercera ocasión consecutiva, ubicándola cerca de niveles considerados neutrales.

En el ámbito interno, los miembros de la Junta coincidieron en que la actividad económica en México se mantuvo débil. El PIB del tercer trimestre retrocedió 0.29 por ciento y el crecimiento acumulado del IGAE en los primeros nueve meses del año fue prácticamente nulo. La producción industrial profundizó su tendencia a la baja, con debilidad en manufacturas y estancamiento en la producción automotriz. La inversión continuó disminuyendo en todos sus componentes, mientras que el consumo privado creció impulsado principalmente por bienes importados.

Las exportaciones manufactureras se sostuvieron por el dinamismo del equipo de cómputo, aunque con bajo valor agregado y compensando la caída de las exportaciones automotrices. El mercado laboral mostró señales de enfriamiento, con una tasa de participación laboral por debajo de 60 por ciento durante más de un año y una masa salarial real en retroceso. El incremento al salario mínimo para 2026 fue identificado como un factor que podría incidir en costos laborales y en la estructura salarial.

En materia de precios, la inflación general aumentó de 3.63 a 3.80 por ciento entre octubre y noviembre, con incrementos tanto en el componente subyacente como en el no subyacente. La inflación subyacente repuntó a 4.43 por ciento, influida por efectos de base y por una menor incidencia de ofertas en mercancías durante el Buen Fin. Los integrantes señalaron que el alza en mercancías no alimenticias refleja choques previos, como la depreciación cambiaria de 2024, y posibles factores globales. La inflación de mercancías alimenticias se ubicó en 5.07 por ciento, aún afectada por incrementos en productos pecuarios. En servicios, la inflación anual fue de 4.49 por ciento, con persistencia en vivienda y educación.

La Junta advirtió que la brecha del producto continúa en terreno negativo y que las condiciones de holgura podrían profundizarse en el horizonte de pronóstico. El balance de riesgos para el crecimiento permanece sesgado a la baja, con vulnerabilidades externas asociadas a la economía estadounidense y a la posibilidad de ajustes abruptos en mercados financieros.

La minuta confirma que, aunque la inflación se mantiene dentro del intervalo de variabilidad en la mayor parte del año, persisten presiones sectoriales y un entorno económico debilitado, elementos que seguirán influyendo en las decisiones de política monetaria en 2026.

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