Ascensión del Señor: llamado a la misión y a la trascendencia en la homilía del padre Julio César Fajardo

by Enlace Noticias

La celebración de la Ascensión del Señor fue el eje de la homilía del padre Julio César Fajardo Aguilar en la rectoría del templo del Señor de la Columna, en Morelia, donde expuso una reflexión centrada en la trascendencia, el sentido de la misión cristiana y la dignidad de la vida humana. El sacerdote articuló su mensaje a partir de símbolos litúrgicos, referencias culturales y cuestionamientos directos sobre la responsabilidad espiritual de los creyentes.

Durante la predicación, el presbítero explicó que la Ascensión no debe entenderse como un simple movimiento físico, sino como un signo que interpela a la comunidad a elevar su vida hacia la “altura de la victoria de Cristo”. Recordó que la liturgia invita a “levantar el corazón”, frase que, dijo, no alude a un gesto emocional, sino a una exigencia espiritual: “No es levantarnos por levantarnos. Es levantarnos para alcanzar su medida y su gloria” .

El sacerdote advirtió sobre el uso cotidiano de expresiones que evaden la realidad de la muerte, como decir que alguien “trascendió”, y subrayó que para los cristianos la trascendencia no elimina el hecho de morir, sino que lo ilumina: “Sí, murió. La persona murió. Esa es la realidad. Los cristianos trascendemos, siempre estamos trascendiendo” .

En su mensaje, Fajardo Aguilar insistió en que la fe cristiana rechaza visiones fatalistas sobre la existencia. Señaló que el nihilismo ha difundido la idea de que el ser humano está destinado a la oscuridad, pero afirmó que la esperanza cristiana se fundamenta en la convicción de que la meta última es el cielo. “El nihilismo nos mintió cuando nos decía que estábamos hechos para la miseria y para la tristeza” , expresó ante los asistentes.

El sacerdote también vinculó la celebración de la Ascensión con la misión evangelizadora. Recordó que, según el Evangelio, Jesús envía a sus discípulos a anunciar la Buena Nueva y aseguró que ese mandato permanece vigente: “Vayan por todo el mundo, bauticen a los demás y anuncien el reino de los cielos” . Subrayó que, aunque Cristo asciende al cielo, “permanece con nosotros”, y que la distancia con Dios no es física, sino espiritual.

En otro momento de la homilía, el presbítero abordó la relación entre la fe y la justicia, al afirmar que el poder de Dios no está limitado por las estructuras humanas: “Nuestro Dios tiene poder sobre el cielo y sobre la tierra. Aquellas cosas que escapan de nuestras manos no escapan de nadie” .

Finalmente, destacó la dignidad del cuerpo humano como parte esencial del misterio cristiano, al señalar que la encarnación y la ascensión de Cristo elevan la condición humana: “Nuestra carne ha sido dignificada. En esta carne habita el alma del Señor” .

La homilía concluyó con un llamado a que los creyentes examinen sus acciones cotidianas a la luz de su destino espiritual y asuman la misión de anunciar el Evangelio como parte de su compromiso con la comunidad y con su propia trascendencia.

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