La portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo, planteó una crítica directa al debate sobre la soberanía en México al afirmar que los riesgos centrales no provienen del exterior, sino de fenómenos internos que, dijo, han limitado la capacidad de millones de ciudadanos para ejercer plenamente sus derechos.
Durante su intervención, Álvarez de Toledo sostuvo que la discusión sobre la soberanía suele centrarse en actores extranjeros o en referencias históricas, pero que el problema real se encuentra dentro del país. “Quien amenaza la soberanía de los mexicanos no es Estados Unidos. No es España. Y desde luego no es la Historia: Hernán Cortés o Isabel la Católica”, afirmó. En su lugar, señaló tres factores: “El crimen organizado, el populismo autoritario y la mentalidad de dependencia”.
La legisladora española vinculó el concepto de soberanía con condiciones básicas de vida democrática. Explicó que un país no puede considerarse soberano únicamente por la ausencia de invasiones externas, sino también por su capacidad para impedir que otros poderes limiten la libertad de sus ciudadanos. “La soberanía empieza en algo mucho más elemental: poder salir a la calle sin pedir permiso a un criminal, poder abrir un negocio sin pagar extorsión, poder publicar una verdad sin calcular su coste en sangre, poder votar sin que nadie haya decidido ya el resultado en un despacho sin ventanas”, señaló.
Álvarez de Toledo comparó los principios que defiende para España —libertad, seguridad jurídica, separación de poderes, pluralismo político y democracia plena— con lo que dijo desear también para México. “¿Qué quiero yo para España? Libertad, seguridad física y jurídica, separación de poderes, pluralismo político, democracia plena. ¿Qué quiero, por tanto, para México? Exactamente lo mismo”, expresó.
La portavoz del Partido Popular insistió en que la soberanía se ve comprometida cuando la ciudadanía pierde control sobre su propia vida frente a la violencia, el poder político o la dependencia económica. “¿Qué queda de la soberanía nacional mexicana cuando millones de ciudadanos han perdido la soberanía sobre sus propias vidas?”, cuestionó.
Su intervención se inscribe en un contexto de debate público sobre seguridad, violencia y gobernabilidad en México, temas que han generado posicionamientos tanto dentro como fuera del país.

