A.J. Ewing volvió a responder desde la parte alta del orden al bate y encabezó la victoria de los Mets de Nueva York por 6-2 sobre los Reales de Kansas City, al conectar el primer cuadrangular abriendo un juego en su carrera dentro de las Grandes Ligas.
El jardinero necesitó únicamente tres lanzamientos del abridor Steven Cruz para cambiar el rumbo del encuentro. En cuenta temprana conectó un batazo de 420 pies hacia el jardín derecho-central que adelantó a los Mets desde la primera entrada y marcó el inicio de una ofensiva que terminó por resolver el partido en los episodios finales.
Aunque Ewing no ha sido identificado como un bateador de poder, su producción ofensiva comienza a reflejar una evolución desde su llegada a las Grandes Ligas en mayo. Con el cuadrangular frente a Kansas City llegó a siete jonrones en apenas 53 juegos, igualando además el batazo más largo de su carrera.
El vuelacercas también representó su sexto turno consecutivo embasándose y reforzó la confianza que la organización ha depositado en él al convertirlo en el primer bate habitual frente a lanzadores derechos.
«Creo que simplemente me siento cómodo en la caja de bateo. No es algo que esté buscando. Mi enfoque es más conectar líneas. Pero el hecho de estar elevando la pelota hacia mi banda es algo genial», explicó Ewing tras continuar con su momento ofensivo.
Las estadísticas reflejan ese crecimiento. Desde su debut en las Grandes Ligas conecta un cuadrangular cada 29.3 apariciones al plato, una frecuencia considerablemente superior a la registrada durante su etapa en Ligas Menores, donde lo hacía cada 73.3 turnos.
El encuentro permaneció disputado durante gran parte de la noche hasta que la ofensiva neoyorquina explotó en la octava entrada.
Los Mets llenaron las bases con dos imparables y una base por bolas antes de que el relevista Alex Lange golpeara con un lanzamiento a Jared Young, permitiendo que ingresara de «caballito» la carrera que rompió el empate.
La ofensiva no se detuvo ahí. Brett Baty apareció enseguida con un sencillo productor de dos anotaciones que amplió la ventaja y dio forma a un racimo de cinco carreras en el octavo episodio, suficiente para asegurar el triunfo de Nueva York.
Con la victoria, los Mets sumaron su tercer triunfo en los últimos cuatro encuentros y continúan encontrando respuestas ofensivas en un jugador que, sin estar catalogado como un cañonero, ha comenzado a aportar una dimensión adicional a la alineación gracias a una combinación de velocidad, contacto y un poder que empieza a hacerse presente con mayor frecuencia.

