En el marco de la Semana de los Derechos Digitales, el Senado de la República celebró la Mesa de Diálogo “Influencers y Democracia Digital, tendencias ciudadanas en tiempo real”, un espacio en el que especialistas analizaron el papel de quienes concentran audiencias masivas en plataformas digitales y los derechos de los usuarios en un entorno marcado por la inmediatez, la polarización y la creciente influencia de algoritmos privados.
Luis Donaldo Colosio Riojas, presidente de la Comisión de Derechos Digitales, abrió la discusión recordando que las redes sociales han sido escenario de protestas, denuncias y movimientos sociales que han transformado la conversación pública en distintas regiones del mundo. Mencionó ejemplos como la Primavera Árabe, el movimiento #NiUnaMenos en Argentina, las protestas de agricultores en India, las movilizaciones en Chile, así como #YoSoy132 y las manifestaciones por la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa en México. Para el legislador, estos antecedentes obligan a reflexionar sobre la democratización del ciberespacio, la responsabilidad de influencers y plataformas, y la necesidad de garantizar un entorno seguro sin limitar la libertad de expresión.
La especialista Martha Singer, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, advirtió que el campo digital está condicionado por sus propietarios, quienes imponen reglas y limitaciones mediante algoritmos. Recordó que acceder al ciberespacio implica pagar servicios y dispositivos, lo que genera brechas de desigualdad. Señaló que “la maravilla del campo digital” no es tan democrática como se presume, pues construir ciudadanía desde estos espacios enfrenta obstáculos estructurales que limitan la participación, el intercambio de ideas y la deliberación pública.
El analista Emilio Saldaña profundizó en esta visión crítica al afirmar que vivimos “la promesa rota de las redes sociales”. Explicó que estos espacios, lejos de ser lugares de acompañamiento o intercambio de conocimiento, se han convertido en entornos tóxicos y agresivos. En materia de participación política, advirtió que la falta de certeza sobre quién emite los mensajes —usuarios reales, seguidores organizados, ejércitos ideológicos o bots— dificulta interpretar el debate público y evaluar la autenticidad de la información.
Al cierre del conversatorio se presentó el libro “Ready? Go! El lado oscuro del universo gamer”, de Eric Huesca. El autor expuso que la industria de los videojuegos, con más de 32 millones de jugadores en México y más de 230 millones de personas con conductas adictivas en el mundo, transforma la interacción social, la imaginación y hasta el estado físico de quienes participan. Destacó que se trata de un desarrollo tecnológico y artístico que combina diseño, música y narrativa, con torneos que llenan estadios y boletos que alcanzan precios de hasta 100 euros. Subrayó que México es un país maquilador de esta industria y que existen influencers nacionales entre los más destacados del sector, por lo que consideró necesario impulsar incentivos y apoyos para creadores y desarrolladores.
La jornada legislativa dejó claro que la discusión sobre derechos digitales, participación ciudadana y responsabilidad de actores influyentes en redes sociales seguirá ocupando un lugar central en la agenda del Senado, en un contexto donde la tecnología redefine la esfera pública y plantea nuevos desafíos para la democracia.

